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19/11/19

: La casa del arbol

Nombre*:Andrea Pereira
Web Site (Opcional):https://lolitadejunio.wixsite.com/misitio
Género*:Romántico
Título*:La casa del arbol
Cuento:Guillermina se prepara un café,su teléfono suena, y ella lee un mensaje de su esposo diciéndole que está muy aburrido haciendo guardia, ella le responde que piense que cada minuto que pasa es uno menos para que se termine la jornada.

Lleva su tacita a la mesa de noche, tras beber un sorbo la deja allí y prende la laptop. Ingresa a su Facebook y escribe un estado: "Aquí en la cama, bebiendo un café y esperando a Leo, me siento tranquila", luego se pone a mirar los muros de otras personas, se ríe de las viñetas chistosas, asiente y le pone algún me gusta a las que dejan mensajes que, según ella, dicen grandes verdades de la vida.

La sorprende cuando ve que se le notifica que alguien le puso "me gusta" a su estado. No recuerda haber agregado a Valentín.

Esta notificación le causa curiosidad, con las cejas arqueadas y tras un largo suspiro entra al perfil de Valentín que tiene publicadas fotos con dos bebitos, y una mujer de cabello castaño. Busca un poco más y encuentra que hace ocho meses publicó un acontecimiento importante, el nacimiento de sus gemelas.

Guillermina sonriente toma otro sorbo de café, y sigue mirando las fotos hasta encontrar una donde sale la madre de Valentín.

Esta foto la hace pensar en cuando ella tenía once años.

Luz, la mamá de Valentín preparaba galletas, mientras Alma, la madre de Guillermina no paraba de hablar de las altas calificaciones de su niña, de los exitosos negocios de su marido, y de lo bien que le iba con la costura, salvo por las notas escolares, el resto eran todas mentiras, pero Guillermina no lo supo hasta que ya habían pasado unos cuantos años.

Luz, bastante más humilde y sincera, hablaba poco, para ese entonces ya era viuda. Valentín entraba a la casa con las rodillas raspadas, los zapatos embarrados, y los rulos alborotados. Luz le daba un sermón, y casi a los gritos lo entraba a la ducha, mientras su mejor amiga se ofrecía a servir las galletas, y preparar café con leche.

Que no te voy a dejar salir más a la calle, que pareces un salvaje, que me da vergüenza que mi amiga y su hija te vean así, que los vecinos van a decir cualquier cosa, y varias otras frases de reproche se escuchaban en la sala donde Guillermina muy peinada y perfumada esperaba la merienda

Al rato aparecían muy calmados. Valentín con los rulos bien cepilladlos y engominados, banditas en las rodillas, y zapatos limpios.

No se qué voy a hacer con esta criatura, susurraba la señora.

Valentín y Guillermina se conocían desde muy pequeños, Alma y Luz eran amigas desde la infancia, sus hijos habían nacido el mismo año, ella en julio y él en diciembre.

Siempre fueron muy unidas, pero esta relación se volvió más fuerte luego de que el esposo de Luz enfermara y muriera cuando Valentín tenía sólo dos años.

Luego de tomar el café con leche, y comerse las galletitas caseras, Valentín le pidió permiso a tía Alma para lleva al parque a Guillermina, esta accedió, pero con la condición de que volvieran antes de que llegara la noche. Luz también aceptó, necesitaba quedarse a solas con su amiga.

Valentín se llevó casi corriendo a Guillermina de la mano para mostrarle su secreto.Llegaron al parque, y debajo de un árbol él le puso una cuerda en la mano diciéndole que tirara de ella, la niña lo hizo, y apareció una escalera

-Me da pena dejarla, me llevó más de un año construirla- dijo el chico, y ayudando a Guillermina, ambos subieron a su precaria casa de árbol.

Guillermina se sobresalta porque se abre un chat y le llega la imagen de un perrito que la saluda con la mano, se ríe en voz baja al ver que es Valentín. Ella le responde con un dibujito de un girasol que sale de su maceta y escribe: "hola".

Va a tomar otro sorbo de café, pero nota que la taza ya está vacía.

Mira sus manos, sus dedos largos y las uñas esculpidas pintadas de rojo, recuerda sus uñas mordidas y sin esmalte que eran las que lucía cuando llegó a la casa del árbol.

Se sentó sobre un incómodo y rustico banco de madera, Valentín a su lado miraba por la ventana y respiraba hondo

-¿Sabes porque mi mamá quería quedarse sola con tía Alma?- preguntó el jovencito, Guillermina respondió negando con la cabeza -Nos vamos a la capital, allá está el hermano de mi madre, su familia y hay más oportunidades que acá, bueno, eso dice mi vieja

-¿Cuándo se van?

-La semana que viene

-Qué triste- opinó Guillermina

-Te traje a mi casa porque quería mostrarte lo más importante que hice en toda mi vida

-Yo nunca hice una casa

-Aprendí a usar las maderas y esas cosas con el papá de un amigo de la escuela, me ayudó al principio, pero casi todo la hice solo, mamá no sabe, solo el padre de mi amigo, mi amigo y yo sabemos, y ahora te lo dije a vos.

Guillermina se levanta, lleva su taza vacía a la cocina, la lava y la guarda. Vuelve a la cama y lee que Valentín le pregunta si aun lo recuerda, le aclara que es el hijo de Luz, ella le responde que por supuesto que lo recuerda, y él le dice que ve que no cumplió su promesa, ella le responde que él tampoco, y él agrega que si cumplió, ella toma una captura de la foto de su familia, se la manda y él tras enviar la imagen de un monito riéndose agrega: "pero yo no me casé".

Guillermina tiene el impulso de cerrar la laptop, pero cuando está a punto de hacerlo se detiene, y le envía una cara amarilla que mira hacia arriba, luego toma el celular y le escribe a Leo si le queda mucho tiempo de guardia, él le responde: "unas dos horas", ella mira el anillo en su dedo, sonríe y se muerde los labios, la laptop suena, lee que Valentín le pregunta si sigue ahí.

Sentada sobre aquel banco de madera miró la carita triste Valentín que veía hacia lo que él denominaba ventana.

-Voy a extrañar tanto al parque- se paró y fue hacia una esquina de la casa donde había una mochila sucia, vieja y algo rota.

-Vas a ver cosas lindas en la capital también- intentó consolarlo Guillermina. Valentín sacó un aro azul de plástico de dentro de su mochila, y se sentó junto a ella

-Quiero decirte que me gustas mucho, y que te prometo que cuando tenga veinte años voy a buscarte, y me voy a casar contigo ¿Me vas a esperar?- Guillermina con los ojos muy abiertos tomó el aro azul, y se lo quedó mirando sin decir nada -¿Me lo prometes?-Insistió Valentín

-Si- contestó ella con un hilo de voz, Valentín sopló, tragó saliva, y con un movimiento brusco se acercó a ella y le besó los labios, Guillermina se hizo para atrás, y abrió la boca y los ojos tomando aire con fuerza, Valentín le puso el anillo, ella sonrió levemente con la respiración entre cortada, Él volvió a besarla, pero de un modo más suave, mientras ella no podía cerrar los ojos.

Luego bajaron, ella le explicó que no podía decirle a su mamá lo del compromiso, él le respondió que lo entendía mientras intentaba tomar su manito temblorosa, ella primero se quito el anillo y lo apretó dentro de su otro puño cerrado para luego aceptar ir con Valentín cruzando el parque tomados de la mano.

Suena el celular, Leo envía un mensaje diciendo que ya va para la casa, Guillermina se levanta y comienza a preparar la cena, la laptop vuelve a sonar es Valentín que le escribe: "Es verdad que dije a los veinte y recién te vengo a encontrar a los veintiocho, pero solo quiero saber si sos feliz".Guillermina no le responde, y cierra la laptop.

Leo llega cenan, hablan del trabajo, de la comida, y se van a la cama. Cuando Leo se duerme ella se levanta en silencio y abre el ropero, dentro de este guarda una caja de madera, la abre, y allí hay fotos de sus padres, una muñeca, un paquete de hojitas perfumadas, un cuaderno de escuela y el anillo de plástico azul, se lo prueba pero ya no le entra más allá de la mitad del dedo, se ríe, y lo vuelve a guardar.

Enciende la laptop, la abre y vuelve a leer la pregunta de Valentín, apoya ambas manos sobre el teclado, observa a Leo dormir, y suspira.


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: Alas

Nombre*:Andrea Pereira
Web Site (Opcional):https://lolitadejunio.wixsite.com/misitio
Género*:Microrrelato
Título*:Alas
Cuento:Valentina nació con alas.

Familiares, conocidos y amigos murmuraban al verla, la señalaban, se avergonzaban y hasta se horrorizaban.

Valentina no sabía cómo esconderlas.

Fuera a donde fuera todos reaccionaban del mismo modo.

Los murmullos, los dedos señalando, los rostros de sorpresa, asco y pena lograron que ella se frustrara por el hecho de ser diferente.

Finalmente decidió cortarlas, lloró en silencio por su pérdida, pero logró ser aceptada, invisible, ser como todos, ser una más.


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21/10/19

: UN AMOR DEL MÁS ALLÁ

Nombre*:TATIANA MARTINEZ VASQUEZ
Web Site (Opcional):
Género*:Suspenso
Título*:UN AMOR DEL MÁS ALLÁ
Cuento:
Anahet siempre ha sido una mujer muy hermosa, más aún en su juventud, con una piel suave, aterciopelada como un melocotón, una larga cabellera ondulada, como una cascada descendiendo de una montaña hasta su cintura y bajando aún más hasta sus caderas, sus hermosos ojos claros, verdes como las aguas de las playas que arrullan las tardes antes de caer la noche.
En su adolescencia Anahet siempre fue extrovertida, alegre, bastaba con echar una mirada a algún chico, para que éste cayera rendido a sus pies. Anahet siempre andaba en la búsqueda de un amor, pero…¿ Qué clase de amor buscaba? Nunca estaba conforme con sus novios, pues eran relaciones fugaces, furtivas, evitando que su madre se enterara, sólo duraban unos días, semanas, cuando mucho, pocos meses.
Cuando Anahet llegó a tener 19 años se casó, creyendo estar enamorada, pronto descubriría que sólo era una ilusión, un espejismo… el hombre con quien se casó la llevó a vivir lejos de su familia y al cabo de 2 años ya tenía dos hijos y aquél hombre tierno y amoroso se había tornado hostil e indiferente.
Pronto Anahet se enteró de sus infidelidades, pero con dos niños tan pequeños y tan lejos de su familia, sin dinero y tan desilusionada dejó pasar unos meses y se sentía tan sola que terminó buscando refugio en un vecino de la cuadra quien consolaba sus decepciones.

12/10/19

: El niño sin ojos

Nombre*:Sean ortega
Web Site (Opcional):
Género*:Terror
Título*:El niño sin ojos
Cuento:
Hace mucho tiempo, una historia muy contada por los ancianos. Relata que había un niño que se llamaba Felipe, un niño muy feliz que vivía en su vencidario con su mamá, papá y abuelos.
El era consentido por su familia, pero por otro lado era muy estricta, lo castigaba cuando hacía algo malo, o si sacaba malas notas en la escuela etc.

Un día cuando su papá lo fue a buscar al colegio, le informaron que se había peleado con un compañero, ya que le robo el celular.
Cuando llego al colegio se bajo muy enfurecida mente.

Después de la larga charla que tuvo con el director, subieron el auto, Felipe estaba llorando, mientras que el papá estaba decepcionado y enojado.
Mientras iba conduciendo, estaba regañando a Felipe, mientras conducía muy estresado.

En un momento el papá de Felipe, se salto un rojo y por ese error un gran camión lo estrelló.
Ambos quedaron inconscientes, y con heridas abiertas.
15 minutos después su mamá recibe un llamando, diciendo que su marido y su hijo sufrieron un accidente de tránsito.

3/10/19

: Enjambres

Nombre*:Lupita G. Fass
Web Site (Opcional):lupita_g_2000@hotmail.com
Género*:Desvarios
Título*:Enjambres
Cuento:ENJAMBRES

Quisiera encontrar un empleo fuera de casa, en un supermercado o una "boutique", donde sea, estoy harta de servir en la casa; sin salario y sin ninguna retribución.
Los lunes compro el periódico y busco un trabajo en la sección de avisos clasificados. Cuando encuentro alguno donde soliciten empleada de mostrador honrada y servicial, lo marco con rojo, luego llamo para pedir una cita y casi siempre me dicen que ellos me llaman. Pasan los días y no recibo llamada alguna. Es cuando caigo en la cuenta que no me quiere contratar. Sin embargo no me agüito, insisto y pido una entrevista; pero si me entrevistan mujeres, me predispongo. Me choca que ellas me den órdenes, me fastidia servir a una como yo.
Me entra la desesperación y enciendo la computadora, a ver si por ahí encuentro algo. Con desconfianza envío mi curriculum. He tenido tan mala suerte que hasta hoy, nadie me ha respondido.

11/2/19

: SOQQUADRO

Nombre*:ANDREA FREGOLI
Web Site (Opcional):
Género*:Fantástio
Título*:SOQQUADRO
Cuento:
SOQQUADRO

Hice una estupidez. No tendría que haber escuchado al ciego. O hacerle caso. Porque a mí el ciego no me habló. Leí sus palabras en un libro viejo, de páginas amarillas, quebradizas.

Tomé su indicación como un mandato inexorable. Mi abuela me diría:-¿Escuchaste a un ciego? Te hubiera convenido hablarle a un mundo.

Todo parecía tan simple. Y los resultados prometidos espectaculares. Mucho mejor que una intuición o un sueño para jugar a la lotería y ganar. Consistía en agregar a lo que existe un adarme de su propia substancia.


Empecé con lo que tenía más a mano. Solté en la terraza los dos canarios que mi abuela adora. Total, pensé, igual le queda Laika, la perrita negra, para que le haga compañía.

Después salí.


15/11/18

: Frente al arco

Nombre*:Mario Cesar Lamique
Web Site (Opcional):https://www.facebook.com/Barriletelibro
Género*:Fantástio
Título*:Frente al arco
Cuento:
Un golpe fuerte, seco como un mazazo en medio de la cabeza, se sintió confundido, conmocionado, tardó en darse cuenta del choque que había tenido, no supo contra quien pero era seguro que lo cabecearon como si el fuera la pelota. Al mirar para adelante mientras se agarra fuerte con una mano el lugar que más le duele, vio como picaba-rebotaba la pelota, así sentía su cerebro, picando y rebotando, picando y rebotando, picando... El tener un claro panorama de las circunstancias nunca fue su habilidad más destacada, será por eso que no tenía idea de lo que estaba pasando. No estaba mareado, pero veía las cosas fuera de foco, levantó la mirada y la hinchada detrás del arco gritaba desencajada, bajó un poca la mirada y vio el arco delante de la hinchada, el arco estaba sólo, vacío, "pero al menos no le duele nada" dijo sonriéndose. La pelota, picando y rebotando mientras el terrible dolor de cuello no le dejaba mirar hacia atrás, adelante el arco sólo y vacío, picar, rebotar, dolor, soledad y vacío... no poder mirar hacia atrás. Tenía una certeza, cosa que no le había pasado nunca antes, sabía que se esperaba algo de él, sabía que el arco no se movería y que la pelota no decidiría su propio destino, sabía que su pierna derecha era juez y parte. Como siempre ha de suceder, cuando una certeza irrumpe habilita en velocidad a varias preguntas, una de ellas: ¿Qué estoy haciendo?, ¿Estoy atacando o defendiendo?, se interrogaba y subía y bajaba la cabeza al ritmo de la pelota. Otra