20/10/12

Bullying: Tobías, si las paredes hablaran (1ra parte)

Nombre*:Mari Carmen Villar
Genero*:Bullying
Titulo*:Tobías, si las paredes hablaran (1ra parte)
Cuento*:Permaneció sentado con las piernas flexionadas y las rodillas pegadas al pecho, sin poderse mover durante más de 6 horas. El Sr. Godinez, encargado del mantenimiento de la escuela religiosa San Remigio, limpiaba los baños del segundo piso de dicha Institución, cuando de repente, escucho que alguien golpeaba desde adentro la puerta del lavabo pegado a la ventana. Godinez se acerco lentamente y pudo percatarse que había una persona ahí, la puerta había sido cerrada desde afuera con llave.

-¿Quién anda ahí?- preguntó Godinez, mientras pegaba su oreja a la puerta del lavabo.
-¡Tobías!-

Godinez desvió la mirada al techo y suspiro a manera de desaprobación. -Aguanta, muchacho. Voy a buscar las llaves para sacarte de ahí-

Después de media hora, regreso con la dichosa llave y ayudo a Tobías, quien tenia las piernas entumecidas, a salir de su encierro. -¿Otra vez?-

Tobías se limito a bajar la cabeza, dejando escapar una lagrima que enseguida limpio con la manga de suéter. Un punto de humedad en el pantalón se fue agrandando hasta quedar una inmensa mancha amarilla en su entrepierna. -Vamos a llamar a tu mama, debe estar muy preocupada- finalizó Godinez, poniendo su mano sobre el hombro de Tobías.


Al interior de una casa del residencial Lomas de Sotelo Mayor, al norte de la Ciudad de México, estaban cenando una madre con su hijo.

-Menos mal que todo quedó en un susto- dijo la joven madre entre aliviada y consternada por el silencio sepulcral en el que se había sumergido su hijo –Tobías, esto no puede seguir así. Mañana mismo sacare una cita con el director y le pediré que esos bándalos (refriéndose de esa forma a los niños que le hacia la vida imposible a su hijo) sean sancionados lo antes posible.

A la mañana siguiente, sobre la cama de su habitación, yacía placidamente Tobías. La madre entró presurosa al cuarto, corrió las cortinas de la ventana, permitiendo que los rayos del sol despertaran a su hijo, que en cuanto vio la luz, empezó a retorcerse como gusano buscando alguna sombra.

-¡Tobías, levántate! Ya es tardísimo. Nos van a cerrar las puertas de la escuela por no llegar a tiempo-
-Seria una lastima- respondió Tobías, sonriendo.

Su madre se le quedó mirando sorprendida, no por la irreverente contestación, sino por la sonrisa que, si su memoria no la traicionaba, hacia seis meses que no veía, y que tuvo como respuesta un beso en la frente.

La secundaria en si, puede ser un lugar hostil, pero aquellos que son etiquetados por su manera de vestir y de peinar, por sus gustos y hobbies, por la apariencia física de su cuerpo, por la religión que profesan, por la etnia de la que son parte, por el nivel socioeconómico en el que desenvuelven, por su orientación sexual, etc., son el blanco perfecto para "bromas" de mal gusto.

Ya en la escuela, dentro del salón de clases, Tobías intentaba resolver un problema de matemáticas con ayuda de su amigo Pablo, cuyo padre era un gran admirador de las pinturas de Picasso.

En el 3er y ultimo piso de la Institución Educativa, estaba la oficina del director, donde se estaba desarrollando una gran discusión...

-Sra. Miranda, le exijo que no me levante la voz- dijo severamente el director Carrasco.
-¡A mí, usted, no me exige nada. Tres de sus alumnos han encerrado a mi hijo donde el lavabo en dos ocasiones, esta semana, y usted me dice que solo les llamara la atención! ¿Cómo espera que reaccione? Si ni siquiera puede tener a sus estudiantes bajo control-

Mientras tanto en el salón de clases...

-¿Es cierto que ayer te orinaste en los pantalones?- escuchó Tobías. La voz provenía del asiento de atrás, lugar que ocupaba Rojas, el primogénito del representante de la junta directiva de los padres de familia.
-¡Déjalo en paz, Rojas!- dijo Pablo
-¿Qué pasa, necesitas a alguien que te defienda?- insistió Rojas, intentando provocar a Tobías en todo momento. -¿Por qué no le dices a tu mama que te ponga pañal?- sin poder reprimir la risa, Rojas soltó una estrepitosa carcajada.

Tobías se levanto de su asiento y echo una mirada amenazante a su agresor que, acto seguido, hizo lo mismo. El profesor que estaba dando clases, al ver a sus alumnos frente a frente, reprimió a los estudiantes.

-Por favor, señores, vuelvan a sentarse. Si tienen algún problema, lo resuelven saliendo de la escuela. Aquí se viene a estudiar, no ha comportarse como animales-

Rojas dibujo en su rostro una sonrisa de medio lado, le dio unas palmaditas en el cachete a Tobías y se sentó nuevamente. Pablo agarró a su amigo del brazo y lo jalo para colocarlo en su lugar.

-Tobías, tan solo ignóralo- dijo Pablo

Después de 5 minutos de lo sucedido, alguien tocó a la puerta del salón...

-Adelante- contestó el profesor
-Buenos días, maestro. El director quiere ver en su oficina a los jóvenes Rojas, Mendizábal y Vega- dio aviso con voz chillona, la secretaria del Sr. Carrasco.
-¿Qué esperan? Vayan con la Srita. Nemesia a la oficina del director-

Al pasar Rojas a un lado de Tobías, este último lo siguió con la mirada, mientras aquel individuo se sacaba un chicle de la boca y lo pegaba en la perilla de la puerta.

Los pendencieros desaparecieron de la escuela el resto del día, probablemente fueron regresados a sus hogares, como llamada de atención.

En la casa, Tobías preguntó a su madre como le había ido con el director, la Sra. Miranda le dio que el Sr. Carrasco había prometido que hablaría con los chicos.

A la mañana siguiente, minutos antes de empezar las clases, Tobías fue al baño. Había un gran espejo arriba de los mingitorios en el que se reflejaban las puertas de madera donde se encontraban cada escusado. En una de ellas estaba la leyenda "Tovías Marica"; quien lo había hecho, escribió Tobías con "v", la verdad es que no sabia que le molestaba más, si su nombre mal escrito o el significado despectivo que daban las personas en general a "marica". Terminó de orinar y se lavo las manos.

Salió del baño para dirigirse a su salon, pero Rojas, Mendizábal y Vega lo estaban esperando en el pasillo. Rojas le impedía el paso, mientras Mendizábal y Vega se posicionaban atrás del bravucón.

-Con que ya nos acusaste con tu mamacita, cabrón. Si tuviera los pocos huevos que tienes, ya me hubiera colgado- dijo Rojas.
-Porque no tengo pocos, es que estoy delante de ti- contestó Tobías, encarando a su agresor.

Rojas levantó la mano con el puño cerrado, listo para asestar su mejor golpe; cuando la puerta de uno de los salones se abrió y el maestro de ingles asomó la cabeza.

-¡Jóvenes! Los estamos esperando para poder iniciar la clase-

El hostigador bajó lentamente el brazo, él y los otros dos provocadores entraron en el aula. Tobías permaneció un rato más en el pasillo, tratando de desacelerar sus latidos y de respirar tranquilamente. Dicen que el cazador puede oler el miedo de sus presas, al menos eso salió por la televisión en un programa de animales, y racionales o no, somos animales.

Pasaron 5 minutos y finalmente decidió entrar. No terminaba de cruzar el marco de la puerta, cuando Rojas le grito "¡maricón!", después Mendizábal y al último, Vega.

-¡Silencio, ya está bien! No pienso tolerar ninguna falta de respeto delante de mí- respondió enérgicamente el teacher.

El resto de la clase transcurrió normalmente. Al término de ésta, el teacher dejo salir a sus alumnos al receso exceptuando a Tobías.

-Joven Miranda, venga para acá- dijo el teacher Arturo. Mirándolo fijamente, sin pestañear una sola vez, prosiguió -¿Hay algún problema entre usted y sus compañeros?- Tobías permaneció en silencio –Muy bien, Miranda, cuando se decida a hablar, me busca. Ahora, retírese-

Tobías temía contarle a quien fuera lo que estaba sucediendo, por miedo a que su confidente pensara que se lo merecía o que era un exagerado, porque como sabemos "¿a quién no lo han molestado antes?", además de que estas "cosas" siempre han existido, sólo que ahora se ha puesto de "moda". Es perfectamente normal que ha una persona la encierren donde el lavabo, que pongan en dudad su preferencia sexual (sobre todo con la mente "tan abierta" de algunas partes de la sociedad, como lo puede ser una escuela religiosa), o que su mera existencia sea motivo de golpes. Es increíble la deshumanización y la indiferencia ante diversos problemas, no sólo de esta índole.

Pablo decidió esperar a su amigo afuera del salón hasta que terminara de hablar con el profesor de ingles. Cuando Tobías salió del aula, se fueron al patio de la escuela a jugar football el resto del receso.

Cuarenta y cinco minutos después, sonaba de música de fondo "[...]Mi escuela y mi bandera, las dos mi gloria son[...] Cadetes de la naval, marchemos por la senda de la gloria. Cantando un himno al mar, luchemos por la patria y la victoria." Los niños de primaria, enloquecidos por formarse a tiempo, corrían para hacer fila india en el número, pintarrajeado en el pavimento del patio, que indicaba su salon; los chicos de secundaria tenían que ser arreados por los maestros.
Comentarios del Autor:Me reservaré el comentario para cuando haya finalizado el cuento



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