24/11/12

: El mar


Nombre*:Dolores López
Género*:romántico
Título*:El mar
:EL MAR
de
Dolores López

Si, el mar siempre estuvo asociado a nuestro amor. ¿Te acordás cuando éramos novios? ¡Cuantas horas compartidas en el puerto mirando a los pescadores que regresaban al atardecer y a los lobos marinos que trataban, infructuosamente, de subirse a los coloridos barquitos! El tiempo se diluía mientras corríamos como locos por la banquina tratando de capturarlo todo con nuestra cámara fotográfica.

¿Y nuestra luna de miel? ¡Qué mágica era Mar del Plata a mediados de abril! La rambla solitaria, el muelle derruido de Playa de los Ingleses, donde solíamos pescar y la cueva en los acantilados de Barranca de los Lobos. Todos esos recuerdos están ligados a besos interminables y al aroma de nuestros cuerpos, mezcla de aceite de coco, yodo y sal. 

Eran tiempos de florecer. Florecer de nuestras hormonas en una necesidad perentoria de explorar nuestros cuerpos y soñar con los hijos que vendrían: "un niño y una niña, por lo menos". Florecer de nuestros sueños en charlas interminables: "tendremos una casita de fin de semana junto al mar, o mejor, ¡pedís el pase en el banco y nos venimos a vivir a la costa!".
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Y llegaron Marina y Martín. No fue casualidad que tuvieran nombres que comenzaban con mar. 

La casita quedó postergada, pero pudimos gozar de algunas vacaciones venturosas en familia. ¿Te acordás del asombro de los chicos cuando vieron por primera vez el mar? ¿Te acordás como nos reímos al verlos convertidos en milanesas por su insistencia en echarse arena luego de ser untados con protector solar?
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Después llegó la devastación total. El tiempo del desempleo. Fue como un inmenso tsunami que arrasó todo y nos dejó con la única preocupación cotidiana de darle de comer a nuestra familia. Esa época te dio una expresión de tristeza que nunca se borraría.

Por eso esa tarde de diciembre, yo estaba tan contenta: "Ahora que tenés empleo podemos irnos de vacaciones una semanita. Encontré en Internet el lugar ideal, es un camping en Santa Teresita. Un poco caro, pero tiene de todo. Está junto al mar en un bosque de pinos y tiene un muelle desde donde podríamos pescar ¿Qué te pare-ce la idea?"

Me miraste con ojos tristes: "estoy muy cansado, necesito algo mas que una semana, estoy necesitando unas vacaciones muy largas…"

Yo no te contesté, no quería decirte que a gatas podíamos pagar una semana. Me acodé en la baranda del balcón y me quedé mirando el ocaso. Mi cabeza trabajaba frenéticamente tratando de encontrar la ecuación mágica que nos permitiera solventar unas vacaciones de, por lo menos, diez días. De pronto, mientras miraba como el sol se ponía en el horizonte, una idea funesta pasó por mi cabeza: "nunca volveremos a ver el mar juntos".

Te diste cuenta de inmediato, siempre adivinás mis pensamientos, te acercaste a mi, me abrazaste y dijiste "no te preocupes, yo te prometo que todo va a estar bien. Te lo prometo"
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Y finalmente estoy aquí, en el lugar elegido. Es muy temprano y el camping parece un lugar abandonado. Comienza a clarear y mientras camino por la orilla del mar trato de incorporar su olor, su sonido. Lo vivido me enseñó a tratar de atesorar con toda intensidad cada experiencia. 

En el muelle, se recorta la silueta de algunos pescadores que lanzan y recogen sus líneas. Pequeños orificios en la arena delatan la presencia de almejas. Son buenas para encarnar – pienso – aunque ya no tiene sentido. Recojo algunos caracoles y regreso al camping. 

Me quedo sentada en un banco de madera. El sol despunta en el horizonte y los pájaros enloquecen. Las copas de los pinos y álamos se llenan de un alboroto de trinos y un batir de alas que festejan el comienzo del nuevo día.

Todo es maravilloso, como lo había imaginado, pero no estás y no entiendo por qué estoy hablando con vos… 

¿Recordás las típicas preguntas sin respuesta del budismo zen, como: cuál es el sonido del aplauso de una sola mano? Yo puedo agregar algunas más: ¿A dónde va el amor cuando ya no tiene objeto? ¿Cómo mirar la vida, sin tus ojos? ¿Por qué estás tan cerca y tan distante? ¿Por qué veo tu sombra en todas partes? ¿Qué sombra puede producir un objeto que no está? ¿Dónde quedó tu promesa? ¿Cómo es posible que to-do esté bien sin vos?

De improviso, una tijereta se lanza en picada desde lo más alto con su cola hacia arriba, desplegada al viento. Se queda casi suspendida en esa posición frente a un ave más pequeña y de plumaje modesto, seguramente la hembra. La miro, conteniendo el aliento ante tanta belleza.

Sabés mi amor, acabo de darme cuenta por qué en los jarrones chinos representan aves de hermoso plumaje así, cabeza abajo: es un baile de cortejo, un preludio para el amor que siempre se renueva.
La vida sigue.



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1 comentario:

  1. La almeja es un incidente mortal, pero más aún cuando se reestimula a propósito. Para ser una criatura tan pequeña, la almeja tuvo un número sorprendente de aventuras. Tuvo muchas pero muchas muertes!. Te sorprenderá descubrir que la almeja peogresó lo suficiente como mente somático - celular para tener postulados (deseos cumplidos a cumplir)para pensar pensamientos.
    EL AMOR PARA TODA LA VIDA EXISTE. UNA VEZ QUE LO ENCONTRAMOS SÓLO BASTARÁ VOLVER A MIRARLO A LOS OJOS PARA PODER REINICIAR EL CAMINO DEL AMOR Y LA FELICIDAD.

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