16/9/13

: Rest


Nombre*:Cristhia Rayo
Género*:Fantástio
Título*:Rest
Cuento:
El descansa en paz, sumergido en un mar de calmado césped, tocado suavemente por el viento de lugares mas agitados, pero en algún momento la paz fue interrumpida, por los estruendosos pasos de ella un sonido de silbidos que se acercan y retumban, tan molesto como solo ella lo puede hacer, tan atractivo que no se puede bacilar al escuchar, cediendo, entonces, la tierra abre camino directo y las raíces del suelo lo mueven, él se retuerce y se levanta; su curiosidad es trampa mortal, mortal como todos y presa de ella.

Con aviso breve y apresurado brota del suelo una pequeña flor con forma de corazón ambos la observan y el siente el impulso de comerla así que lo hace, no lo piensa mucho solo la introduce, esa sensación loca, impulsiva, luego él, la ve no se hablan, no se miran, nunca lo hicieron, puede que alguna vez lo hagan, pero a nadie le importa eso ahora, se toman de la mano, corren, juegan, risas, y jugueteos recorren estos grises bosques que los animales solo se sorprenden, mientras el tiempo pasa el corazón que él comió crece en su estomago, se preocupa porque esta presionado, a veces duele pero ella parece no notarlo y él lo disimula, cada vez es mas exagerado su tamaño pero ella no lo ve, y llega el invierno, sentados están, ella lo trata tan bien, y pasa, él sonríe con ella por ultima vez, entonces abre su boca y vomita el corazón, un dolor que lo quema lo deja vacío, es lento y el esfuerzo es tal que algunas lagrimas se escurren, pero ella solo lo ve con la boca abierta escupiendo aire, no comprende lo que pasa, tarde o temprano acabara, eso es lo único que ella sabe aunque se encuentra a la expectativa no sabe que seguirá después, él termina sin decir nada se levanta no la mira y empieza a caminar vacilante, vuelve al lugar de donde salió y ella observa, la tierra se abre y lo traga, ella come algo se levanta y sigue su camino sin haber mirado atrás o siquiera intentarlo.

El tiempo pasa y borra, las memorias son cambiantes cada vez se esta menos seguro de lo ocurrido, él se ve tan calmado durmiendo, la tierra que se posa sobre sus cansados ojos, su palidez, es otro recuerdo enterrado, nunca, jamás se vacila en intentar volver a flotar, sin embargo ocurrirá. Así vino otra vino, y de nuevo él se levanto, se paro frente a otra y otra lo miro, detenidos en el tiempo, en este bosque muerto y gris, que una vez mas era testigo de los caprichos de él, otra danza, seduce e intriga, él no sabe que hacer no la comprende solo la deja seguir mientras sonríe, presa del azar, aguarda que será el próximo paso de otra, él solo la sigue. El otoño se acercó disfrutando de la brisa y de las hojas que caían ellos corrían por el bosque tomados de la mano, pero él se sentía cansado y no podía llevarle el ritmo así que se desplomo, otra lo suelta de la mano y sigue su rumbo, él parece no entender, siente un enorme dolor en el pecho, no sabe que ocurre solo quiere llenar este bosque de vida y color para luego acabar lentamente con todo, destruirlo y dejarlo de nuevo sin vida, su espalda se abre y empiezan a flotar imágenes y recuerdos a él le salen pequeñas alas, y empieza a elevarse juntos con esas imágenes, muy lentamente dejando todo atrás, inexpresivo, observando como todo se hace cada vez mas distante, un sentimiento de intocabilidad, todo esto con un toque de nostalgia, una pequeña lagrima, pero cuando se llega a la cima solo queda caer, y así ocurre al llegar lo mas alto que se podía casi que al tope se posa sobre el una gran nube que no puede ser atravesada sus alas la tocan y como una pequeña burbuja se rompen él cae, volviendo todo atrás visitando esas cosas que tanto había abandonado en un segundo y con el una gran tormenta que arrastraba todo y él abrasaba esa lluvia todo borraba con ella, lento, todo perdido, su caída fue tan fuerte que parecía que la gravedad conspiraba en su contra, los arboles brincaron y volvieron a quedar en su sitio al unísono, él cayo de nuevo en el agujero de donde salió que sabia que como un buen hijo volvía siempre al regazo de su madre, las ramas secas lo esperaban, como si fueran brazos abiertos, lo sujetaron fuertemente y muy violento fue tragado por ellas y regreso al suelo, vio como se cerraba lentamente el suelo sobre él, y como la luz era tragada, en posición fetal se aferro a una rama y cerro sus ojos, sobre él, en el bosque se levanto una roca que decía:
"aquí descansa una vez más él"

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