22/11/13

: muerte inesperada...


Nombre*:kevin ruiz
Género*:Suspenso
Título*:muerte inesperada...
Cuento:
Quien iba a pensar que este viaje de negocios terminaría siendo el último viaje de mi vida, era la mañana del 3 de septiembre de 2005 y como todos los días me dirigía a mi trabajo "asesor técnico comercial" del cual me pensionaria en 2 meses y me darían una buena bonificación de millones de pesos, por mi servicio de 40 años a la asesoría comercial y a que he ganado diez años consecutivos el premio al asesor del año, pero esto me había costado mi familia ya que un día, cansados de mi poco tiempo debido a mi trabajo se fueron y no volví a saber de ellos solo que a mis hijos les cambiaron su apellido y los sacaron del país y su paradero tristemente lo desconozco, especialmente ese día tenía una reunión con mi jefe Emilio palacio, él ya era un viejo de más o menos 50 años, la reunión fue muy larga pero en conclusión hablamos sobre quienes serían los que irían a una conferencia en Holanda, el jefe me escogió a mi como muchas de las otras veces y por segunda vez con Viviana Martínez una compañera que al igual que yo llevaba varios años en la empresa, ella era el tipo de chica que no habla mucho y le gusta tener su espacio, ella tenia cabello castaño, ojos miel y piel blanca, el viaje estaba programado para el 10 de septiembre, en estos siete días organice todo para irme en el viaje que duraría cinco días, ese día partimos de Bogotá a las 10:00 P.M, en el aire Viviana se durmió pero yo no era capaz de conciliar el sueño, vi a un señor alto y rubio mirándome con ojos inquietos, al rato lo volví a mirar y el seguía con la mirada fija hacia mí, me sentía incómodo no hacia si no mirarme, más tarde dejo de hacerlo y me pude relajar en mi silla ya no me sentía intimidado por este señor.
al llegar a Holanda nos hospedamos en un hotel llamado "Fontainebleau" cuando llegamos Viviana se fue sola a registrarse , yo me fui a registrar por mi lado ese mismo día estuvimos en la bienvenida que por cierto estuvo muy divertida pero me llamo la atención que el mismo señor del avión estaba allí y por unos instantes me miraba con mucho interés y detalle; se lo comenté a Viviana pero con desprecio me dijo que era normal ya que muchos de los que venían a esta conferencia estaban en nuestro mismo avión, era un poco dura de llevar esta muchacha. Pero me pareció raro que aquel señor alto y rubio me mirara tanto.
Al otro día tuvimos nuestra primera conferencia muy temprano, allí no vi aquel señor, pero sin embargo en el trascurso de la conferencia descubrí a una señora ya entrada en edad con algunas arrugas en su rostro que se hacía tres sillas a mi lado mirándome repetitivamente con una mirada fulminante la que me hacía perder toda atención de la conferencia así fue hasta que salimos de allí.

Viviana fue a la habitación para traer el dinero para ir almorzar yo me quede haciendo fila para comprar mi almuerzo, no sé si era superstición, pero dos hombres con unos músculos grandes y fuertes y con una mirada malévola que hasta daba miedo mirarlos estaban murmurando y mirándome; no sabía que pasaba, esto no me había pasado en mis años de trabajo pero creí que de pronto era por el estrés. Estuve en la piscina, allí me sentía nervioso, como si alguien estuviera vigilándome y cuando iba para mi habitación terror, miedo y desconfianza me recorrían por el cuerpo al pasar por esos pasillos anchos y largos...
por la noche llamo don Emilio para ver cómo nos estaba yendo le dije que muy bien que la bienvenida había sido muy amena y la conferencia de ese día muy interesante, recuerdo que el viejo me dijo que le parecía muy bien y que lo mantuviera informado del más mínimo detalle sobre Viviana y las conferencias

Los siguientes dos días transcurrieron normalmente, no vi a nadie mirándome y asistí normalmente a las conferencias pero el día antes de irnos, ese, sería el fin de todo…asistimos a dos conferencias en la mañana estuvieron muy largas y aburridas, en la tarde almorzamos calamar ensalzado con una salsa afrodisiaca algo que en ninguno de mis otros viajes había probado pero era muy delicioso .después del almuerzo Viviana se quedó hablando mucho rato por el celular y cuando ya nos preparábamos para ir a la otra conferencia uno de los trabajadores del hotel nos dijo que nos hacia una invitación a la sesión de masajes que era a las 4:00 P.M y ya faltaban 20 minutos pero le agradecimos y le dijimos que teníamos una conferencia; él nos dijo que lo sabía y que nos habían dado permiso de faltar, nos miramos y bueno, hacía falta relajarnos un poco y nos fuimos a cambiar.
los masajes eran extraordinarios, pero por un momento los masajistas pararon y salieron de la habitación, el vacío, el silencio y el suspenso se a adueñaron de la sala y en un instante teníamos a dos fortachones cogiéndonos el cuello y nos echaron algo, de ahí no me acuerdo más hasta que me desperté en lo que parecía una bodega con Viviana a mi lado algo dormilenta era un lugar grande, era frio, desolado y sobre todo algo tenebroso, al rato llegaron el señor y la señora que había visto mirándome y se llevaron a Viviana.
Tenía miedo y angustia de estar ahí solo en una bodega tan grande, pero en esa soledad irrumpieron los dos fortachones que vi en el restaurante y me golpearon con sus músculos trabajados, hasta no poder más y me dejaron ahí como un perro.
Empecé a grita por auxilio pero nadie me escuchaba, estaba ahí solo en ese espacio de gran dimensión, vi un cuaderno con un lapicero a mi lado y con mis últimas fuerzas escribí esta nota por si en caso de morirme tenga la esperanza de que si alguien la encuentra sepan que fue lo que paso.
Más tarde llega una mujer pero no le veo el rostro y me dice que firme unos papeles, los firmo y se va, acabo mi nota como si me hubieran dado un tiro, cuando lo estaba escribiendo pensaba que era lo mejor que me mataran, ya que tendría mucho dinero pero con nadie para compartirlo el tiro en la cabeza, eso era lo que me pasaría después de unas cuantas horas…

-hola don Emilio
-Hola Viviana que ha pasado
-El trabajo está hecho
-Lo hiciste firmar lo papeles, y desapareciste el cuerpo
-si señor
-Ok ven y diremos que él se extravió y que no lo pudieron encontrar como habíamos planeado y la otra semana consignaremos los millones de pesos como únicos herederos de la fortuna, lo hiciste muy bien.

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