18/3/15

: TALISMAN

Nombre*:María José Nistal Garcia
Género*:Fantástio
Título*:TALISMAN
Cuento:¡Mierda! Ya son las ocho, no llego, no llego, maldito despertador de última generación, dijo Cristina tirando el carísimo despertador digital que su madre le había regalado en su cumpleaños, con lo que le debió costar, y va una bajada de tensión y lo deja ko. Si vuelvo a llegar tarde Draco me cuelga.
Cristina se vistió en tiempo record, salió de casa por el patio trasero, cogió su bici y se lio a pedalear como una posesa.
Mientras se dirigía a la universidad, rezaba para sus adentros para que a su jefe, le hubiera pillado un atasco, al fin y al cabo, estaban en la ciudad, y lo normal es que a lo largo de día te pillara algún atasco, así, el que llegara tarde otra vez no sería tan grave si su jefe no había llegado.
Dejó la bici en el aparcamiento, se metió en el edificio principal, donde su jefe, el profesor Draco tenía su despacho, subió por las escaleras todo lo rápido que le dejaron las piernas hasta el tercer piso, y casi corriendo se metió en el despacho 33, su lugar de trabajo.
-Uf, vaya carrerón, dijo mientras se dejaba caer en su silla, creo que hoy he tenido suerte.
-¡Cristina!, qué bueno que llegaste al fin, espero que no estés muy cansada de la carrera, hoy tenemos un día movidito.
-No señor, ya sabe que me gusta el ejercicio, y estoy deseando empezar, que tarea emocionante hare hoy, sacare fotocopias para los exámenes, cuadrar la agenda con las citas a las que no tienes intención de ir…
-Nada de eso, si ya sé que cuadrarme la agenda o preparar los exámenes te encanta, pero hoy tengo otra tarea para ti, se trata de algo muy importante, y no cualquiera puede hacerlo bien, Cristina, hoy saldrás de la universidad, harás trabajo de campo.
-¿Trabajo de campo? A ver, donde está la trampa.

-Por qué piensas que hay trampa, eres perfectamente capaz de hacer ya trabajos de campo.
-La última vez que te pedí acompañarte a un trabajo fuera de aquí, me dijiste que una niña con un título recién sacado no era la mejor ayuda para los trabajos de campo, y llevaba tres años trabajando contigo.
-Pues hoy vamos a trabajar fuera, aprovecharemos que los alumnos están de vacaciones. Venga, coge tu bosa, y asegúrate de que llevas papel y lápices de sobra.
Cristina cogió su bolsa y siguió a Draco hasta su camioneta, se montaron y salieron del campus.
-¿A dónde vamos?
-A Bentos.
-¿Bentos? Y que hay en Bentos, es un pueblo casi abandonado.
-Tú lo has dicho, casi abandonado.
-Y en qué consiste el trabajo que tenemos que hacer, no me has dicho nada todavía.
-Cuando lleguemos te pongo al corriente de todo, no seas impaciente, la paciencia es una gran virtud. Y durante el resto del viaje ya no dijo nada más.
Benton era un pueblecito muy pequeño que parecía sacado de algún libro antiguo, sus casas eran de madera, y de una sola planta, solo había tres construcciones de dos plantas, lo que Cristina adivino que era el ayuntamiento, la tienda de comestibles, y, el edificio al que se dirigían.
-Esta era la tienda de antigüedades de Benton.
-Vaya, me sorprende que en un sitio así, haya una tienda de antigüedades, aunque pensándolo bien, el pueblo en si es una antigüedad, dijo cristina mirando a su alrededor. Oye Draco, ¿estás seguro que no es un pueblo fantasma? Porque eso sería la caña.
-Siento mucho decepcionarte, pero no es un pueblo fantasma, este edificio perteneció a mi tatarabuelo, él era de aquí, y aquí nacieron todos mis antepasados, hasta que llegó mi padre y decidió ir a la ciudad en busca de una muchacha que había visto solamente una vez en la feria de verano.
-Vaya, y que es exactamente lo que tengo que hacer.
-Inventario.
-¡inventario!
-Sí, esta casa tiene muchas cosas antiguas, y muchas otras cosas que no valen para nada, me vas a ayudar a hacer un listado con todo lo que hay ahí dentro. La planta de abajo era la tienda, y la de arriba la vivienda, ah, y creo que tenemos un sótano y un desván, así que, ya ves, que tenía razón cuando te dije que teníamos un día movidito. Y cierra la boca, te vas a comer algún bicho. Le dijo con sorna.
Cuando abrieron la puerta, Cristina no daba crédito a lo que veía, había trastos amontonados por todos los lados, a la entrada había una cómoda con libros que llegaban casi hasta el techo, del techo colgaban multitud de lámparas de todas formas, tamaño y colores imaginables, en la pared de la izquierda había numerosos cuadros y fotografías apoyadas unas en las otras, y en la pared numerosos espejos de tamaños diversos, había cajas por todas partes, casi no se podía pasar de un sitio a otro.
-Ten cuidado no te caigas, o lo que es peor, no se te caiga algo encima, busca con cuidado el interruptor de la luz, creo que está por ese lado.
Cristina encontró el interruptor después de sortear algunas torres de libros y unos cuantos espejos, y cuando la luz se encendió, la boca se le abrió tanto, que pensó que se le había desencajado la mandíbula, ante ellos se abría una habitación enorme, llena de cajas, muebles, esculturas, y sillas, montones de sillas en hileras hasta el techo.
-¡Virgen santa del camino seco! No te ofendas Draco, pero creo que tus antepasados tenían el síndrome de Diógenes.
-No te pases, eran anticuarios, y los anticuarios es lo que tienen, siempre se quedan con más cosas de las que pretenden.
-Bueno, ¿por dónde empezamos?
-Qué te parece si empezamos por sacar todos esos cuadros a la camioneta, me los llevare a casa y los examinare más a fondo.
-Son tus trastos, a mí me da lo mismo. Pero cuanto antes empecemos antes acabaremos, creo que me va a dar algo aquí dentro.
Se pasaron tres horas sacando cuadros de la casa, y, cuando estaba la camioneta llena, Draco le dijo a cristina, vete a comer algo a la cafetería, voy a llevar los cuadros a la ciudad, cuando vuelva nos ponemos con las cajas.
-¿me vas a dejar aquí sola? Te recuerdo que tardamos tres horas en sacarlos de la tienda, cuando vuelvas será de noche.
-Tranquila, solo voy a dejar la camioneta en la cochera, luego volveré con la moto para seguir con el inventario.
No me lo puedo creer, pues no se ha ido y me ha dejado aquí sola en este pueblo fantasma, que vaya a la cafetería dice, pero si no creo que sepan lo que es una cafetería. Aaaa! Dios ¡lo estrangularía!
Cristina cerró la puerta y se fue a buscar la cafetería, para su sorpresa, sí que había cafetería, y más moderna de lo que ella esperaba. Entro y no había nadie, se sentó en uno de los taburetes de la barra, cogió una de las cartas del servilletero y se puso a mirar lo que había. A ver qu puedo pedir, creo que mejor me cojo un sándwich y un refresco para llevar y me lo tomare en la tienda. Umm, creo que lo tomare vegetal especial y una cola light, o mejor agua una botella grande de agua, que seguro que me hace falta.
-Hola ¿puedo ayudarte? Dijo una voz cantarina
Cristina levanto la mirada, y ante ella había aparecido como de la nada un chico vestido con un chándal de los chicago bulls y una gorra con la visera hacia atrás. Perdona, no te había visto, ¿eres el camarero?
-¿camarero?, jajajaja no, el restaurante lo lleva Nina. ¿Te has perdido?
- ¿por qué crees que me he perdido?
-La verdad es que por aquí no viene mucha gente si no es verano, tenemos una playa maravillosa, pero ahora no es época de playa, y tu aspecto es de ser de la ciudad, así que seguro que te has perdido buscando alguna de las nuevas urbanizaciones que han construido por aquí cerca.
-Pues para tu información, señor cotilla, no me he perdido, he venido por propia voluntad, y además no creo que sea de tu incumbencia, le dijo al chico mientras seguí leyendo la carta de la cafetería. Habrase visto que descarado, pensaba cristina.
-Hola guapa, ¿en que puede ayudarte la vieja Nina?
- Hola, contesto Cristina, podría hacerme un sándwich vegetal especial para llevar, ¿por favor?
-¿especial? –sí, con todo lo que puedas ponerle dentro. – Um ¿no preferirías comerte un plato caliente aquí tranquila?
-Vera, la verdad es que tengo mucho trabajo que hacer en la tienda de antigüedades, y no quería perder mucho tiempo comiendo.
-¡has venido con Draco! Pero como no empezaste por ahí, ni loca te dejare que te alimentes solo con un sándwich, Draco es muy exigente y seguro que te tiene todo el día trabajando sin parar, así que siéntate en una mesa que ahora mismo te traigo un plato de comida en condiciones, y no admito un no por respuesta. Y dicho esto desapareció por la puerta de la cocina cantando.
-Vaya, sí que es persuasiva, dijo mirando hacia donde se encontraba el "cotilla", pero qué demonios, dijo mirando por todas partes, donde se ha metido ese tío.
La puerta de la cocina se abrió, y salió Nina llevando un plato con un filetón inmenso, puré de patatas y ensalada.
-Vamos, siéntate niña, tienes que coger fuerzas para aguantarle el ritmo a Draco, vamos, ¡deja de dar vueltas que te vas a marear hija!
-¿Dónde ha ido?
-¿quien?
-El chico que estaba sentado a mi lado.
-Hija ¿te encuentras bien? Aquí solo estamos tú y yo.
-Pero estaba en ese taburete, y tenía una gorra puesta al revés, y llevaba un chándal de los bulls, incluso me dijo como te llamabas, y que por aquí solo viene gente en verano a la playa, ¡has tenido que verlo Nina!, estaba a mi lado cuando has salido de la cocina.
-Lo siento hija, pero cuando salí, solo estabas tú sentada en la barra, si había alguien más contigo, se ha debido ir antes de que yo saliera. No le des más vueltas y come algo antes de que se enfríe.
Cristina se sentó en la mesa donde Nina le había puesto el plato, -Que bien huele, ni se el tiempo que hace que no como algo en condiciones. Partió un trozo de filete, lo hundió en el puré de patatas y se lo metió en la boca, -¡Jesús bendito, que bueno esta! Y volvió a repetir una y otra vez, hasta que, se dio cuenta de que se había comido todo el filetón, incluso había arrebañado el plato con el pan.
-¡Mi madre! No sabía que tenías tanta hambre, si no te hubiera preparado una filete grande en vez de uno pequeño, dijo Nina riendo a carcajadas.
-NI yo misma lo sabía Nina. Aunque creo que he comido tanto que no se si podre moverme de aquí.
-Pues no te muevas, quédate un ratito más, tengo una tarta de manzana que quita el sentido, te traeré un trozo y un café.
-No, tarta no, lo siento, pero si meto algo sólido más en mi cuerpo, creo que voy a reventar, solo café por favor.
-Está bien, sólo café, pero antes de irte tienes que probarla, si no te daré un trozo para que te la lleves a tu casa, es mi especialidad, dijo la mujer sonriendo.
Nina se levantó de la mesa y recogió el plato de la comida, y canturreando, se metió en la cocina de nuevo. A los pocos minutos salió con una taza de café en una mano y la cafetera en la otra.
-Aquí está tu café preciosa, ¿quieres leche y azúcar?
-Si por favor, si no es mucha molestia.
-¡Que bobadas son esas! Estoy encantadísima de tener algo más que hacer, esto en esta época del año parece un pueblo fantasma, y me aburro como una ostra. Si no fuera por los obreros de las urbanizaciones, creo que me hubiera muerto de aburrimiento hace mucho tiempo.
Y dime, como una chica tan guapa y simpática ha acabado con nuestro Draco.
-Es mi jefe, soy su ayudante en la universidad.
-Y ¿no se supone que tendríais que estar dando clase?
-Draco es único en ese sentido, termino sus clases el viernes, y siempre que termina, les deja a os alumnos unos días para preparar exámenes y trabajos, y estamos en esos días de "relax".
-Y puede saberse por qué te ha dejado aquí sola, no ha sido nada caballeroso de su parte, traerte a un sitio que no conoces y dejarte sola, en cuanto lo vea le voy a decir cuatro cosas, sí señor.
-La verdad es que estaba conmigo, pero empezamos a sacar unos cuadros de la tienda, y se marchó a la ciudad para guardarlos, no reo que tarde mucho en volver. Y yo, sintiéndolo mucho tengo que marcharme también, tengo que volver a la tienda, hay mucho trabajo por hacer, ¿me dices que te debo por esta estupenda comida?
-Ni loca te voy a cobrar, ha sido un auténtico placer conocerte, y cocinar para alguien civilizado y educado, esos obreros pagan bien, pero tienen los modales de una piara de cerdos. Mi casa está justo al lado del restaurante, si necesitas algo y no estoy por aquí, llama en casa.
-Gracias Nina, el placer ha sido mío, y ten por seguro que volveré a probar esa estupenda tarta, en la tienda hay muchos trastos que catalogar, y me temo que pasare aquí algún día más.
Cristina cogió su chaqueta y su bolso y se marchó a tienda, por el camino se dio cuenta de que Nina parecía conocer bastante bien a Draco y no le había preguntado de que, bueno, pensó, cuando vuelva le preguntare, y entro en la tienda para empezar a abrir cajas.

-Bueno, a ver por donde empiezo, se dijo, colgó el bolso y la chaqueta en un perchero que había aparecido tirado detrás de unos cuadros, y se dirigió hacia lo que parecía que era el mostrador de la tienda, - bien, empezare por esta caja de aquí encima, decía mientras cortaba con el cúter el precinto de la caja, con esta mierda de luz no voy a ver nada, y fue hasta su bolso a por la linterna de bolsillo que siempre llevaba.
Cristina empezó a sacar carpetas de la caja, las puso en el mostrador y, con la linterna las echó un vistazo. –Albaranes, facturas, este chollo para Draco, para eso es el heredero. Lo metió todo en la caja otra vez y la marco con un rotulador caja 1 facturas, y con el mismo nombre la anoto en el cuaderno.
-Bueno, si con todas las cajas tardo lo mismo que con esta, a la hora de la cena habremos acabado, se animó Cristina.
Cogió otra de las cajas que estaban al lado del mostrador, la abrió con el cúter y empezó a sacar soldaditos de plomo, uno, dos, tres cuatro……. Y así hasta doscientos. – ¡Jesús! Esto es el ejercito de napoleón al completo, dijo con sorna, y empezó a apuntar en el cuaderno la cantidad de soldados de a pie, de caballería, cañones, tiendas generales y toda clase de cachivache militar. Cuando acabó los metió en la caja de nuevo y la marco con el rotulador, caja 2 soldaditos de plomo.
Cristina dejo la caja apartada junto con la de los papeles, y de nuevo empezó la rutina, coger caja, abrir con el cúter, sacar contenido, anotar en el cuaderno, meterlo todo en la caja otra vez y marcar con el rotulador.
Así pasó toda la tarde, cuando llegó Draco, Cristina ya había abierto y catalogado más de veinte cajas.
-Hombre, ¡por fin te decides a aparecer! Dijo Cristina cuando entro Draco, ya pensé que me habías traído para abandonarme como a los perros en las gasolineras.
-No seas dramática, al final me entretuve metiendo los cuadros para casa, cuando llegué, mi vecino el señor Sánchez, un viejecito adorable que vive en el primero, me dijo que habían entrado a robar en el edificio de enfrente, y pensé que estarían mejor los cuadros en casa, por lo menos hasta que los eche un vistazo para saber si valen algo o no.
-A lo mejor te sirve esa caja, la numero uno, está llena de facturas y albaranes, quien sabe si hay alguna de la compra de los cuadros.
-Oh cristina, eres la mejor, venga, es tarde, te invito a cenar en el restaurante más famoso de Benton.
-Dirás en el único restaurante de Benton, y acepto la invitación, me muero de hambre, y tengo entendido que Nina hace una tarta de manzana que quita el sentido. Y cogiendo la chaqueta y el bolso salió de la tienda dejando a Draco con la boca abierta.
-Vaya, te dejo sola unas horas y ya conoces mejor que yo las especialidades de Nina.
-Estuvimos comiendo juntas, por cierto, ¿de qué te conoce tan bien?
-Cris, esto es un sitio pequeño, todos se conocen, aunque vengan poco por aquí, como es mi caso. Ya te dije que toda mi familia desciende de este pueblo, dijo abriendo la puerta del restaurante.
-¡Nina! ¡Nina! Vamos, tenemos hambre, ¿no vas a dar de comer al hambriento?
-Reconocería esos modales de burro en cualquier parte, Draco, ¿acaso no eres mayorcito para comer tu solito? ¡O es que todavía no sabes partir el filete y necesitas a la tía Nina!
-Oh vamos tía, no empieces que tenemos compañía.
-¡Que no empiece que!, ¿acaso no te enseñamos modales para que entres en un sitio gritando como un poseso?
-¡Tía! Se quejaba Draco como un niño pequeño, mientras Nina le seguía echando la bronca, bien por los gritos, bien por dejar a cristina sola en la tienda, bien por no llamarla por teléfono o por no ir a visitarla más a menudo, como había prometido infinidad de veces.
Cristina observaba la escena divertida sentada en una de las mesas, cogió una carta para taparse la cara, y que ni Draco, ni Nina se dieran cuenta de que se estaba riendo.
Después de un rato el tira y afloja de los dos se fue suavizando, hasta que por fin se fundieron en un abrazo. Nina saludo rápidamente a Cristina y se fue para la cocina.
No te va a hacer falta eso, le dijo señalando la carta, Nina siempre tiene comida especial para la familia. La carta es para los forasteros que vienen en el verano.
-Ya me he dado cuenta de que es tu tía, ¿por qué no me lo habías dicho? Ni que fuera un secreto de estado, se quejó Cristina.
-Señorita, creo que eso no tiene la menor importancia, ¿o acaso tú me has presentado a tu familia?
-eso es un golpe bajo, dijo Cristina enfadada, y para tu información, tío borde, si yo tuviera una tía tan encantadora como Nina, estaría encantada de presentársela a todos mis amigos. Y sin más se levantó y se fue al aseo.
-Desde luego, tienes el mismo tacto con las personas que un camello, dijo Nina asomándose por la ventanilla de la cocina, si sigues así, lo único que conseguirás es que te deje con un plantado y se vaya, y creo que eso no te interesa lo más mínimo, ¿o no?
-No se te escapa una tía, pero sabes que no tengo costumbre de tratar con esta gente, antes todo era más fácil.
-Sí, y si quieres abrir el portal, tendrás que aprender a tener un poquito más de cuidado con lo que dices, si no, ella se ira, y no podrás regresar. Por cierto, creo que alguien más está interesado en esa muchacha.
-¿por qué lo dices?
-Esta mañana, cuando la dejaste sola, estuvo hablando con alguien, yo no lo vi, pero me dijo que era un muchacho que vestía chándal y gorra, y que justo cuando aparecí se esfumo.
-Y quien crees que era.
-Yo creo que puede ser un morfo, que posiblemente se quedara aquí atrapado igual que tú, y que te ha estado vigilando todo este tiempo que la has estado buscando, con el mismo propósito que tú, volver.
-No puede ser, los morfos no pueden sobrevivir aquí, a no ser que sea un hechicero, pero no creo que se atreviera ninguno a cruzar el portal, son demasiado miedosos para abandonar la torre oscura.
-Sea quien sea, ten cuidado, y estate alerta, no quisiera que le pasara nada a esa muchacha. Y dicho eso se metió canturreando en la cocina.
Cristina volvió del baño, y se sentó en el sofá sin mirar a Draco, cogió el tenedor que había en la mesa y se puso a juguetear con él.
-Cristina, lo siento, siento haber sido un auténtico imbécil, no tenía derecho a decirte lo que dije, y entiendo perfectamente que no me dirijas la palabra en lo que queda de vida.
Cristina lo miro seriamente a los ojos durante un instante, que a Draco le pareció una eternidad, y vio que sus disculpas eran sinceras, y sin aguantar por más tiempo la risa le dijo,- por esta vez te perdono, pero la próxima vez te retorceré el pescuezo como a una gallina, ¿enterado?
-Enteradísimo, solo una cosa, ¿cómo sabes tú cómo se les retuerce el pescuezo a las gallinas?
-Descoger chanel
-¿discovery chanel? Y que más has aprendido de ese canal, por si tengo que contratar un guardaespaldas más que nada
-Tranquilo, si no te comportas como un gilipollas estas a salvo.
Los dos se miraron a los ojos y rompieron a reír a carcajadas, estuvieron así un largo rato, a Cristina se le caían las lágrimas de la risa cuando apareció la tía Nina con dos platos de estofado con patatas asadas.
-Esto está de muerte Nina, dijo Cristina arrebañando el plato, creo que como mi estancia aquí sea muy larga, voy a engordar veinte kilos por lo menos.
Espero que no estés muy llena, porque tienes que probar mi tarta de manzana, decía la tía mientras se levantaba y empezaba a recoger los platos.
-Deja que te ayude le dijo Cristina levantándose.
-Ni lo sueñes, eres una invitada, ¿en qué cabeza cabe que los invitados recojan la mesa? Además, para eso está Draco, ¿o no?
-¿Qué? Oh, claro, claro, voy tía, dijo el muchacho un poco molesto por tener que levantarse.
-Oh vamos no me digas que te asustan unos platos, dijo Cristina divertida.
-Note pases, o te vuelves a casa andando, le dijo Draco aguantando la risa al ver la cara de circunstancia que se le había quedado a Cristina al oírlo.
-Ya os vale a vosotros dos, les riño Nina, Draco deja eso en la cocina y trae los platos y las cucharas para la tarta, que yo voy a hacer café y enseguida traigo la tarta.
Cristina miraba divertida a Nina y a Draco, se les veía que estaban muy unidos, aunque Draco nunca le había hablado nunca de ella. No pudo evitar pensar en cómo le gustaría tener a alguien en quien confiar y al que entregarle su amor incondicional, alguien a quien cuidar cuando estuviera enfermo, y de quien recibir cuidados y mimos. Y allí estaba absorta en sus pensamientos, cuando de repente, las luces empezaron a encenderse y a apagarse, y una brisa helada, que poco a poco se fue haciendo más fuerte y más helada, empezó a levantar servilleteros, cartas, sillas y, hasta las mesas. – ¡Qué demonios! Empezó a decir cristina, intentó levantarse de la silla, pero una fuerza la retenía allí pegada, y de pronto, un zumbido, apenas audible al principio, pero más y más fuerte a cada momento, empezó a orse en el restaurante. Cristina gritaba con todas sus fuerzas, pero o bien por el zumbido o bien por el pánico que estaba sintiendo, no podía oírse. Y, de pronto, todo se paró. Las luces se apagaron, el viento se detuvo, pero los objetos que estaban volando, no cayeron al suelo, sino que, incomprensiblemente, se quedaron flotando, y el zumbido, por fin se detuvo. Cristina respiraba con dificultad, el corazón le latía con fuerza, y tenía tanto miedo, que no se atrevía ni a moverse. De pronto, apareció una luz encima de la barra, muy tenue y pequeña al principio, pero que se hacía ms grande cada vez que se acercaba a Cristina. Cuando la luz hubo llegado a done estaba Cristina, empezó a coger forma, primero era una esfera, pero luego, empezó a temblar y se empezó a retorcer y a estirar, y al final, parecía la silueta de una mujer.
-Soy Sabina, llevamos mucho tiempo esperándote Cristina, tienes que encontrar el talismán del bosque para poder combatir al guardián oscuro que amenaza con destruir el mundo que conocemos. Debes recordar, para poder volver, y traer el talismán a donde pertenece. "la calavera brillara en presencia de su dueña"
De repente la luz se apagó, y cuando se encendió de nuevo, todo estaba en su sitio. Cristina miraba a su alrededor asombrada, -¡que ha sido eso!
–Que ha sido ¿qué? Dijo Draco que salía de la cocina con los platos para la tarta.
-¡No me digas que no la has visto! Espera un momento, si ha sido una broma te juro por lo más sagrado que me la pagas.
-Cristina, no sé de qué me hablas, estaba en la cocina con la tía, no he podido gastarte ninguna broma, además creo que me conoces lo suficiente para saber que no me gustan nada las bromas, y aunque me gustaran las bromas, ¿crees en serio que Nina me hubiera dejado gastarte alguna?
Y ahora en serio, que ha pasado, esta pálida Cristina, parece que has visto un fantasma.
-¡Ay Draco! Creo que sí que he visto uno, en realidad era una, era una mujer, con voz dulce que me decía no sé qué de un bosque y un guardián, y no sé qué cosa que había que encontrar.
-Espera, espera, espera un momento, has visto a ¿Sabina?
-Sí, Sabina dijo que se llamaba, un momento, ¿la conoces?
-¡Tía Nina! Deja el café, vamos a necesitar un poco de néctar.
Se oyó un estruendo de cacharros en la cocina, y la tía apareció por la puerta con gesto serio, -¿Has dicho néctar?
-Sabina, ha contactado, eso solo quiere decir que las cosas están peor, y hay que encontrar el talismán, y el néctar la ayudara a recordar, o eso espero.
-¡De qué demonios estáis hablando! ¡Es que todo el mundo se ha vuelto majara o qué!
-Cariño, hay algo que te tenemos que contar, al principio te va a resultar una auténtica locura, créeme, a mí me pasó también, pero luego vas recordando, y todo empieza a tener sentido.
Cristina miraba incrédula a Nina, hizo el amago de levantarse de la silla, pero Draco se sentó a su lado y el agarro por la muñeca. –Siéntate, y deja que te cuente algo, Tía por favor, tráele algo de beber, Cristina, solo te pido que escuches lo que tenemos que contarte, no tenía pensado que fuera así, pero las cosas se han precipitado, y no podemos perder más tiempo.
Cristina se soltó de un tirón, está bien, habla, y más te vale ser muy convincente, porque si no me iré de aquí cagando leches.
Draco suspiró, -A ver por dónde empiezo, ¿qué sabes de mitología? Olvdalo, bueno, pues hace mucho, mucho tiempo, existían tres mundos conectados, Eón, Versen y Tierra, y sus habitantes poseían "poderes" que les permitían manipular los elementos, si ya sé que eso ahora es imposible, pero déjame que termine. Los tres mundos estaban comunicados por portales dimensionales, que estaban en unas torres, y esos portales tenían unos guardianes, para abrir un portal, el guardián poseía un amuleto en forma de calavera, al que le susurraban unas palabras y abría el portal al destino deseado. No todo el mundo podía ser guardián del portal, eran los amuletos los que buscaban a sus guardianes, así se aseguraban que nadie que tuviera el espíritu corrompido pudiera atravesar los portales con oscuras intenciones. En cada mundo había un consejo que se encargaba de todos los asuntos, impartían justicia, enseñaban en las escuelas, se encargaban de los asuntos religiosos…. Bueno, todo iba estupendamente, hasta que un aprendiz de mago, no se sabe muy bien cómo, pero hizo que el talismán de Eón lo eligiera a él como su guardián, y lo utilizó para viajar y saquear los mundos, cuando se dieron cuenta de que él era el causante de todos los robos y fechorías que estaban ocurriendo, ya era demasiado tarde, había creado un ejército de morfos, y tenía mucho poder, los demás hechiceros lucharon contra él, pero como no eran militares, perdían todas las batallas. Mark se hizo con el control de Eón en cuestión de días, y aunque Versen opuso resistencia al final terminó cayendo también. Antes de que el ejército de morfos se hiciera con el talismán para viajar a la tierra, Sabina, la hechicera del bosque, le encargo la unos cuantos rebeldes que lo escondieran en la tierra, así estaría a salvo de Mark el tiempo justo para que la resistencia se organizara y lo derrotara. Y aquí ha estado perdido durante doscientos años, mis antepasados lo trajeron y lo protegieron, de los esbirros que Mark mandaba, esperando a que apareciera su dueño, que en este caso es dueña, como Sabina nos ha dado a entender, con el talismán se abrirá la puerta a Versen, y allí encontraremos al hechicero eterno, que es el único que puede hacer frente a Mark.
-Estas como una cabra, no tengo ni idea de cómo has hecho lo de la "aparición", pero si piensas que me voy a tragar esa historia de magos y puentes es que realmente te falta un tornillo, que digo un tornillo, ¡te falta la caja entera de tornillos!
-Cristina, mírame a los ojos, siempre te jactas de saber si una persona está mintiendo con sólo mirarla a los ojos, pues bien, quiero que me mires a los ojos, y así te darás cuenta de que no me lo he inventado.
Cristina levanto poco a poco la mirada, hasta que se encontró con los ojos de Draco, nos ojos que ella había creído que eran marrón oscuro, pero que al mirarlos detenidamente, se dio cuenta de que el color cambiaba, pasaban del marrón oscuro al dorado paulatinamente, pero aunque parezca mentira, ese hecho no le asombro, tuvo una sensación como de dejavú, y vio sinceridad, mucha sinceridad en la mirada de Draco.- Todo esto es una locura, murmuro.
Nina apareció de nuevo con una botella plateada y tres vasos, -Oh pequeña, ha sido una experiencia nueva, a mí me paso lo mismo cuando desperté, pero la diferencia es que yo no tuve a nadie para que me lo explicara, tu nos tienes a Draco y a mí. Ten bebe un poco de esto, te ayudara a relajarte y a abrir tu mente.
-¿Qué es, Una infusión de esas relajantes?
-No exactamente, es néctar, lo producen los Dunáin, unos seres que habitan en el Bosque mágico, y nos ayuda a recordar el pasado. Veras Cristina, antes de cerrar el portal, algunos hechiceros y más gentes de Versen, se prestaron a quedarse aquí protegiendo el talismán, sólo que al pasar el portal, el hechicero de Mark, lanzó una especie de maldición, y todo aquel que cruzó olvido sus orígenes, despertarían como terrestres normales, y llevarían una vida normal. En el último segundo, mi abuelo logro pasar con el néctar, que es, por así decirlo, el antídoto a la maldición, y nos devuelve todos los recuerdos que perdimos al cruzar.
-Espera un momento, me estáis diciendo que vosotros cruzasteis ese portal del que me hablas, pero eso dices que paso hace doscientos años, es imposible, eso quiere decir que tenéis más de doscientos años, lo siento pero eso es imposible.
-¿Pero es que no escuchas cuando te hablo? Dijo Draco irritado, somos de un mundo donde la magia no ha muerto como aquí, y por consiguiente, somos más longevos, tú, sin ir más lejos tienes doscientos veinte años, y si bebieras el puñetero néctar todo sería más fácil.
-¡Draco! Sigues teniendo la sensibilidad de un camello. Perdónalo Cristina, ya lo conoces, no es que la paciencia sea su mayor virtud, pero tiene razón en una cosa, si bebes el néctar, todo será más fácil de comprender.
Cristina miro a Nina a los ojos, y vio bondad, y entonces un impulso la llevó a coger el vaso con la bebida que Nina le ofrecía, la miro un momento, y vio que era del mismo color plateado que la botella, y parecía denso. Cristina suspiro y se llevó el vaso a los labios, antes de beber miro a Nina, quien con una sonrisa en los labios le dijo –Hasta el fondo cariño. Cristina bebió el pastoso líquido, que asombrosamente tenía un sabor afrutado, le dio el vaso a Nina, y mirando a Draco dijo, -Ya está señor impaciente, ¿y ahora qué?
Apenas hubo pronunciado estas palabras y la cabeza empezó a darle vueltas, los oídos le pitaban y todo empezó a nublarse, hasta que todo se volvió oscuro, y Cristina se desmayó.
De repente, un montón de imágenes se agolparon en la mente de Cristina, bosques frondosos con bellos animales, y pequeñas ninfas, que cuidaban de todo ser vivo que habitaba en él, hermosas cascadas cuyas aguas fluían hacia arriba, niños que jugaban en corros practicando los hechizos que les habían enseñado en la escuela, hadas del tiempo que hacías salir las estrellas y las lunas de noche, y el sol de día, y de repente, todo cambió, las risas se tornaron en llanto, y el sol dejo de brillar, y se tornó de un rojo sangre, y las ninfas y las hadas quedaron presas de los morfos, unos seres sin cara, que tenían la capacidad de cambiar su forma por cualquiera que hubieran tocado. Y vio un portal de luz, y a una bella mujer de cabellos violeta que se despedía de un grupo de mujeres y hombres, que cruzaron el portal de luz, y cómo la bella mujer se volvía hacia ella y le entregaba una caja plateada, y, con tremendo pesar le decía,- cuando estés preparada él te encontrara.
Cristina se despertó sobresaltada, estaba tumbada en el suelo de la cafetería, y tenía de almohada la chaqueta de Draco, -por fin niña, dijo aliviada Nina al verla despierta, nos tenías preocupados, has estado dormida mucho rato.
-¿Qué hora es?, wooooo se me va la cabeza, dijo intentando levantarse, ¡madre mía que mareo!
-¡Despacio bruta! Has estado casi una hora en trance. Recuerdas algo de lo que viste, aunque te parezca una locura, o un sueño tonto, dijo Draco.
-¿Di niña, puedes recordar algo? Preguntó Nina con una sonrisa en los labios, al principio en como un viaje e una montaña rusa a toda pastilla, pero luego todo ira más despacio y te irán encajando las piezas.
Cristina se levantó con cierta dificultad del suelo, se sentía mareada todavía, y notaba la boca seca y pastosa, cogió el vaso de agua de la mesa, y se lo acabo de un solo trago. Luego se sentó en la silla y, suspirando les contó todo lo que había visto en sueños.
-Vaya, yo la primera vez apenas recordé gran cosa, y tu prácticamente lo has recordado todo de golpe, es increíble, tenemos que volver a la tienda enseguida.
-¿A la tienda? Preguntó Cristina extrañada.
-Sí, tenemos que aprovechar que estas receptiva para intentar encontrar el talismán.
-Pero vosotros dijisteis que era el talismán el que buscaba a su guardián, ¿y si resulta que yo no soy su guardián?
-Pero es que tienes que ser tú, dijo Nina angustiada, solo quedamos nosotros tres, al resto los ha ido eliminando el enviado de Mark, y todavía el talismán sigue oculto, así que si tú no eres la elegida Versen estará perdida para siempre.
Al ver la angustia en los ojos de Nina, Cristina la abrazó y le dijo, ¿todavía estamos aquí nosotros no? Pues entonces no todo está perdido, seguro que algo se nos ocurre. Iremos a esa tienda, y lo pondremos todo patas arriba hasta encontrar ese talismán, y, cogiendo el bolso y la chaqueta, se dirigió a la puerta, y, volviéndose a unas boquiabiertos Draco y Nina les dijo, ¿venís o qué? Ese talismán no se va a encontrar solo, y salió del restaurante.
Entraron en la tienda, y el entusiasmo que llevaban se les cayó al suelo al ver el desbarajuste que había allí. –Bueno, manos a la obra dijo Draco, no perdamos más tiempo, nuestra gente nos espera. Cada uno se encargó de una zona, empezaron a abrir cajas y a mirar en su interior, pero solo había cachivaches, y, después de casi tres horas revolviendo entre cajas, el desánimo empezó a invadirlos.
-Creo que necesitamos un descanso dijo Nina. Iré al restaurante y preparare unos sándwiches y café, creo que la noche va a ser larga.
-Buena idea Nina, dijo cristina hay que reponer fuerzas, esto es más complicado de lo que creía en un principio.
Nina salió de la tienda dejando a Draco y a Cristina tirados en el suelo de la tienda revolviendo cajas.
-¿Cómo se supone que lo vamos a encontrar? No tenemos ni idea de cómo es ese talismán, y, ¿y si estamos buscando en el lugar equivocado? O lo que es peor, ¿y si el tipo ese que envió el malo lo ha encontrado antes que nosotros?
- Eso no ha pasado, porque el talismán sólo se revelaría al que fuera elegido su guardián, y de ser ese el caso, el portal ya se hubiera abierto.
-Y sabemos que no se ha abierto porque…
-Porque Mark no ha empezado a invadir tierra, es un chalado que tiene delirios de grandeza, y quiere ser el sumo emperador de los tres mundos.
-Vaya a sique, corrígeme si lo he entendido, una vez que encontremos el talismán, se abrirá el portal, y entonces podremos pasar por el túnel de la luz al otro lado, que es Versen, y allí nos reuniremos con la resistencia para luchar contra un tío con delirios de grandeza para que no esclavice a los tres mundos, ¿no?
-Pues es un resumen muy fiel a la idea, sí señor.
-¡Vete a la mierda Draco! Deja de ser tan estirado y de dar tantos rodeos, y empieza a ser tú de una puñetera vez, el verdadero Draco no se anda por las ramas y va directo al grano y tú, ¿se puede saber de qué carajo te ríes ahora?
-Empiezas a recordar cosas.
-¿Qué?
-Te empiezas a acordar de cómo era yo en Versen, es buena señal, a lo mejor de que consigas recordarlo todo, será más fácil encontrar el talismán, o él se dejara encontrar.
Cristina se quedó sin habla al oír las palabras de Draco, pero él tenía razón, algo dentro de ella le decía que Draco y ella eran amigos desde hacía mucho, y sabía perfectamente cosas de él que no tendría por qué saber.
-Hagamos una prueba, te haré preguntas acerca de cómo soy, y veremos cuanto has podido recordar.
-¿Es realmente necesario?
-Vamos, es sólo un juego, así desconectamos de la búsqueda un rato mientras esperamos a Nina. ¿No tendrás miedo?
-¿Miedo? ¿De unas preguntas de nada? ¡Dispara! Dijo mientras se acomodaba contra el mostrador.
-Bien, veamos, una fácil, donde nos conocimos, y no me digas que en la facultad que no vale.
Cristina miro a Draco a los ojos un instante, y, de repente vinieron a su mente un lago y un pájaro con vistosas plumas de color púrpura en la cola. – ¿En un lago? Dijo con voz temblorosa. Draco asintió con la cabeza y esbozó una sonrisa.
-¿Te acuerdas que pasó ese día?
-Cómo olvidarlo, me tiraste a propósito al lago.
Draco soltó una carcajada, veo que lo recuerdas, pero no fue a propósito, fue lo que viene siendo un accidente, yo le estaba enseñando a mi Javho a traer cosas, y coincidió de que tú estabas en su trayectoria.
-¡Sera jeta el tío! tu tiraste a propósito el muñeco a mi lado para que me empujara cuando fuera a por él y me tirara al agua, y me las vas a pagar, Draco, tarde o temprano me la pagaras.
Los dos se enzarzaron en una discusión a cuenta del día en que se conocieron, cuando Nina entro de nuevo en la tienda con los sándwiches y un termo con café.-Pero bueno, ¿es que no se os puede dejar solos ni un momento? Me marcho cinco minutos y ya estáis enganchados otra vez, y ¿se puede saber por qué discutís ahora?
-Pues veras Nina, contestó Cristina, le estaba diciendo al patán de tu sobrino, que le tengo guardada la vez que hizo que su Javho me empujara al lago, y el jeta de él se excusa diciendo que fue un accidente, eso es todo.
-Que, ¿Qué has dicho niña?
-Se acuerda tía, dijo Draco, su mente se está despertando, y solo le haca preguntas para ver cuánto había recordado.
-Es cierto, ¿recuerdas cosas?
-Bueno, no sé si recuerdo mucho más, pero lo de que me tiro al lago lo recuerdo como si hubiera sido ayer mismo.
-Bueno, tampoco nos precipitemos, vamos a comer algo, que es tarde, dijo Nina sacando de la cesta los sándwiches y unas latas de refresco, y uno vasos para el café. Venga vamos a comer y luego seguimos con la búsqueda.
-Es lo único sensato que he oído en mucho rato, dijo Cristina mirando a Draco, gracias por los sándwiches Nina, dijo acercándose a la mujer y cogiendo uno del plato, además me muero de hambre.
Durante un rato comieron en silencio, hasta que de pronto Cristina se qued inmóvil, por debajo de la puerta, estaba empezando a entrar una especie de niebla negra, que se arremolinaba y hacía figuras, y que, poco a poco, iba cogiendo la forma de una persona. Nina al ver la cara de la muchacha, volvió la cabeza hacia la puerta, y al ver la niebla negra, se levantó de un salto, sacó una especie de cuerno de detrás del mostrador y empezó a soplar con todas sus fuerzas. Al verla escena Draco se puso en pie, cogió una botella de agua, y la derramó delante de la niebla, lo que hizo que por un momento se disipara, pero, al rato ya volvía a coger la forma humana.
-Draco, no consigo hacer sonar el cuerno, grito Nina.
Draco fue hasta ella, y cogiendo el cuerno soplo con todas sus fuerzas, pero el cuerno no sonó.-Mierda, nunca aprendí a usarlo, tía ¿tienes más agua? El suelo e de madera y se va enseguida, ¡Cristina ven aquí!, ¡Cristina!
De repente cristina se puso en pie, y empezó a murmurar unas palabras, y de la nada, empezó a llover, dentro de la tienda, y la niebla se disipo, y desapareció por debajo de la puerta.
Nina y Draco estaban mirando boquiabiertos a Cristina, quien se quedó un rato inmóvil, y, luego se volvió hacia la puerta de la trastienda, estaba como en trance, y tenía los ojos completamente en blanco, y no podía oír lo que Draco y Nina le estaban diciendo. Se movía como guiada por una fuerza invisible. Abrió la puerta de la trastienda, y sin encender la luz, y sin tropezar con las cajas que había por el medio, la atravesó de lado a lado, y se paró delante de la pared del fondo, donde estaba pintado en la pared el infierno de dante. Cristina paso la mano por el cuadro, y justo en el centro, la apoyó, y su mano desapareció dentro del cuadro como si en un rio la hubiera metido, así estuvo unos instantes, y después la volvió a sacar, con el puño cerrado. Una vez que hubo sacado la mano del cuadro, cristina despertó del trance, las piernas le flaquearon, y si no hubiera sido por que Draco estaba a su lado, se hubiera caído contra unas sillas apiladas contra la pared.
-Cristina, ¿estás bien?
Cristina abrió los ojos, y, al ver a Draco que la tenía entre sus brazos, dijo –Espero que tengas un buen motivo para que me tengas cogida, si no te vas a enterar.
-Está bien, dijo soltándola y dejando que cayera al suelo, vamos bella durmiente, tenemos trabajo.
-Serás desgraciado, cuando todo esto acabe te vas a enterar, te voy a dar la paliza más grande que nadie te haya dado en tu miserable vida.
-¡Oh por el amor de dios! ¿Queréis dejarlo ya? A ninguno de los dos le importa el hecho de que un sombra haya intentado matarnos, y de que ha sido Cristina la que ha conjurado la lluvia para que se fuera, y ¿qué más? ¡Ah sí! Que Cristina ha venido ella sola hasta aquí, sin encender una sola luz, y bueno, ya lo de meter la mano en el pared ha sido la leche, pero claro, a lo mejor son solo imaginaciones mías, ¿no?
Los dos dejaron de discutir, y se miraron a los ojos, -Es cierto, tu conjuraste la lluvia, no me preguntes cómo, porque no tengo ni idea, yo no era hechicero, y hasta donde llega mi memoria tu tampoco, pero el caso es que lo hiciste y nos salvaste del sombra, gracias.
-De nada, creo.
De repente noto que tenía la mano cerrada, la miro, y miro a Draco y a Nina, quien con una sonrisa nerviosa, asintió con la cabeza para que la abriera. Cristina empezó a abrir la mano poco a poco, y en su mano había una especie de colgante con una calavera hecha de cristal brillante.
-Lo has hecho niña, lo encontraste, dijo Nina emocionada.
-Bueno, creo que él me encontró, a mí no se me hubiera ocurrido jamás mirar en la pared. Pero creo que está roto, tiene cadena, pero no le veo el enganche por ningún lado.
Apenas hubo dicho esto, y la calavera comenzó a brillar, y se elevó unos centímetros de la mano de la joven, y en un momento, se le había enganchado a la mano, la calavera se le colocó justo en dorso de la mano, y quedo aplanada pegada a la piel, y la cadena se le enrollo una parte iba de la calavera a la punta del dedo corazón, y , la otra parte de la calavera hasta el codo, todo tan sujeto a la piel que parecía que formaba parte de ella.
-Vaya, Dijo cristina nerviosa, ¿y ahora qué?
-Ahora llévanos a casa, le dijo Nina con una sonrisa de oreja a oreja.
-Pero ¿Cómo lo hago?, no tengo ni idea.
-Bueno, no soy un experto, pero a lo mejor si e concentras en el portal yen volver, a lo mejor el talismán responde, tu eres la única que puede abrirlo, nadie más sabe cómo.
Cristina cerro los ojos, respiro hondo, y pensó en el portal de luz, y en Versen, y de pronto, el talismán empezó a brillar, cristina levanto la mano, y al momento, un rayo salió de la calavera, y ante ellos apareció el portal de luz.
Draco y Nina no podían creerlo, por fin iban a regresar a casa, aunque los dos tenían ganas de hacerlo, los dos tenían motivos diferentes, Nina ansiaba reunirse con su familia y luchar por la salvación de versen, pero Draco, lo que más ansiaba, era volver a tener en sus brazos a su prometida, que el destino le había arrebatado, y, que el tiempo le devolvería algún día.
Draco y Nina se agarraron las manos y cruzaron juntos el portal, después de un rato, Cristina los siguió, y tras ella se cerró el portal. Cuando Cristina salió del trance, se encontraba se encontraba en una especie de cueva oscura, cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, vio a Draco y a Nina sentados en el suelo, llorando de emoción.
-¿Por qué lloráis?
-Tenía muchas ganas de volver, dijo Nina, pero algo dentro de mí me decía que jamás lo conseguiría, y ahora que estoy aquí no termino de creérmelo.
-Te dije que volveríamos, te lo dije Nina, y Cristina lo hizo posible, sabía que era ella, lo sabía.
-Bueno, ¿esto es Versen? Pues es algo oscuro, que pasa ¿alguien olvido pagar la factura de la luz? Dijo Cristina para relajar un poco el ambiente.
Estamos en la torre del portal, ten en cuenta de que aquí no ha habido nadie en mucho tiempo, no pretenderás que haya una alfombra roja para recibirte, contesto Draco.
-Pues ya podían, ¿acaso no soy la guardiana del talismán a la que tanto tiempo han esperado? Pues un recibimiento un pelín más luminoso no hubiera estado mal, y lo de la alfombra roja tampoco es mala idea.
-No empecéis otra vez, ya me estoy cansando de tener que escuchar vuestras riñas de niños pequeños. Vamos, tenemos que buscar a Sabina.
Draco y Cristina se retaron con la mirada durante un instante, hasta que Draco se apartó para iniciar la subida al exterior.
-Bien, pues no se hable más, en marcha, busquemos a esa tía de a que habláis, tengo algunas preguntas que hacerle, dijo Cristina.
SE pusieron en marcha subiendo por los pasadizos de la torre, no sin dificultad por la oscuridad y las piedras y trastos que encontraban por el camino.
Cuando por fin salieron, la luz los cegó durante unos instantes, y luego lo que vieron les desgarro el alma, donde antes había una aldea rebosante de vida y alegría, ahora había ruinas, las casas las habían quemado, y algunas aún humeaban, ya no había niños correteando por entre los puestos del mercado, el verde de los prados y árboles se había tornado en negro y gris, había cenizas por todas partes, y las aves, numerosas por entonces, sencillamente no estaban. Era como si todo lo que conocieron algún día, hubiera desaparecido.
-Pero ¿qué ha pasado aquí? Dijo entre lágrimas Nina, todo está muerto.
Cristina al verla llorar, se acercó a ella y el abrazo, mientras se juraba por dentro que se vengaría del causante de tanto dolor.
Después de un rato abrazadas, Nina se separó, más tranquila después de desahogarse con Cristina, -gracias cristina, no sé lo que se me ha pasado.
Cristina la miro y sus ojos se le abrieron como platos, -Nina, ¿qué te ha pasado? ¡Tu cara! ¡Estas más joven! Y tu pelo, ¡te ha crecido, y esta azul!, y tus ojos Nina, ¡ahora son verdes!
-¡Ah! Así soy en realidad. Cuando cruzamos, Sabina ocultó nuestro verdadero aspecto para asar desapercibidos entre los terrestres, esta soy la verdadera yo Cristina. Ahora todos tenemos nuestro verdadero aspecto, somos nosotros.
Cristina miro a Draco, y se quedó sin habla al verlo, ahora era alto y estilizado, y ¡tenia músculos!, también había rejuvenecido como Nina, y el pelo ya no era una maraña de rizos, ahora era liso, le llegaba por los hombros, y paso de ser castaño a negro como la noche, con algunos mechones azules desperdigados al azar. Los ojos eran dorados como el oro, y su tono de piel ahora era un poco más oscuro. En el cuello, se le veía lo que parecía un tatuaje rojo. Cristina estuvo un rato mirándolo de arriba abajo y de abajo a arriba durante un momento, hasta que la voz de Nina la saco de su embobamiento.
-Tu misma has cambiado, ten, Nina le tendió un trozo de metal que había en el suelo, que limpio con la manga de su camisa, mira tú verdadero tú.
Cristina cogió el metal con cierto miedo, por una parte quería ver su nueva imagen, pero por otra, estaba acostumbrada a su imagen, y no sabía si quería cambiarla. Respiró hondo, y miro el reflejo que había en el metal, -¡Que pasada, si resulta que soy rubia, y con mechas rojas! Mi madre, ¡mis ojos, son violeta! Que te parece Draco, ¡si resulta que estoy morena y todo! Y que es esto, ¡Tengo tatuajes! ¡Cómo es posible, si me dan pánico las agujas!
Draco y Nina la miraban divertidos, era un auténtico show verla mover el trozo de metal para intentar verse todo el cuerpo, sobre todo cuando descubrió que tenía la espalda y los brazos llenos de tatuajes.
-En realidad, no son tatuajes como los que se hacen los terrestres, son marcas mágicas, salen cuando superas los exámenes de los hechiceros. Cristina, esto quiere decir que eras una aprendiz de hechicera, y muy buena viendo la cantidad de marcas que tienes.
-Vaya Cris, ¡eres una caja de sorpresas! Dijo Nina, así pudiste conjurar la lluvia en la tienda para ahuyentar al sombra.
-¿Tú también tienes marcas como yo? Le dijo a Draco, te he visto una en el cuello.
-Bueno, yo también estaba en la escuela, pero solo tengo dos marcas, no me dio tiempo a más.
-¿Nos ponemos en marcha? Dijo Draco, tenemos que encontrar a Sabina para que te devuelva la memoria.
-Si dijo Cristina, vamos cuanto antes salgamos, antes llegaremos, a donde sea que tengamos que ir.
-Pues no se hable más, dijo Nina, empecemos por el bosque oscuro, seguro que sabina y os hechiceros se han ocultado allí.
-¿El bosque oscuro? Ese nombre no me inspira nada de confianza, ¿estás seguro que están allí? Porque lo mejor decidieron esconderse en el bosque luminoso.
-Vamos Cristina, ¿tienes miedo?
-Pues un poco, la verdad, no sé si te has dado cuenta, pero no recuerdo apenas nada de este sitio, y esos nombres me ponen un poco nerviosa.
-No tienes nada de qué preocuparte le dijo Nina agarrándola por el brazo, la verdad es que el bosque oscuro no tiene nada de peligroso.
-Y ¿queda muy lejos ese bosque?
-un par de jornadas si no paramos mucho, contesto Draco.
-¡dos días! ¡A pie!, ¿y dónde se supone que dormiremos?
-Si, a pie, y si no nos ponemos en marcha, serán tres jornadas, protestó Draco.
-Está bien protestón, vamos a ese bosque, dijo Cristina, maldiciendo para sus adentros por tener que ir andando hasta el bosque.
Se pusieron en marcha, y Cristina no volvió a abrir la boca en todo el rato, aunque no hacía mal que maldecir y echar pestes cuando tenían que saltar algún tronco caído, o arrastrarse por algún agujero. Estuvieron andando durante horas, y ya creía que no pararían nunca, Draco dijo que pasaran la noche allí, y se fue a por leña para encender fuego, Nina buscó algo de comer, y Cristina, Cristina se dejó caer en el suelo, y medio apoyada en un tronco, se quedó dormida.
Mientras dormía, a su cabeza llegaron imágenes de un grupo de gente practicando magia, había un anciano con una gran barba violeta, y un chico de pelo corto u moreno, con ojos ensombrecidos que discutía con el anciano. Luego se vio a ella con el anciano, practicando magia, y de repente, un estruendo la despertó. Ante ella había un montón de troncos y ramas, que Draco había dejado caer a propósito. –Oh, lo siento, ¿te he despertado? Cristina miro a Draco, y dijo,- no te preocupes, solo relajaba los parpados. Draco cogió unas ramas y las colocó para encenderlas, puso unas piedras alrededor, y, poniendo una mano sobre los troncos, murmullo unas palabras, y d repente, las ramas se prendieron.
-¡Wualaaaaa! ¿Yo también se hacer eso?
-pues claro que sabes, son trucos básicos de hechicería, solo que te tienes que acordar.
-Ya claro, como que fuera tan fácil, solo veo escenas aisladas cuando me duermo, y no voy a estar dormida todo el tiempo hasta que lo recuerde todo.
-¿Has tenido visiones?
-Sí, he visto a un anciano de barba violeta, y a un chico de pelo corto y ojeras que discutían, no oía loa que decían, pero la discusión era acalorada, y luego, me vi a misma con el mismo anciano haciendo magia.
-¿Algo más?
-Pues no, el ruido de unos troncos cayéndose a mi lado me despertó, le dijo algo irritada.
-Pero bueno, me voy un rato a por algo para comer y ya estáis enzarzados en otra discusión.
Los dos bajaron la mirada, y ayudaron a Nina con la fruta, bayas y raíces que había cogido, -no es un chuletón, pero por lo menos no nos moriremos de hambre. Los tres se relajaron mientras cenaban, Nina les contaba cómo distinguir plantas comestibles de las que no lo eran, y las que eran medicinales, y, las que provocaban retortijones y diarreas o vómitos, para una buena jugarreta a alguien.-¿Cómo sabes todo esas cosas de hierbas? Que eres una especie de curandera o algo así. –Sí, mi pueblo es conocido por conocer las propiedades de las plantas, por eso somos nosotros los que no encargamos de las provisiones de sus despensas, y preparamos las pociones. Yo esperaba ser la elegida para ser la ayudante del hechicero Rore, pero una semana antes de la ceremonia de elección de ayudantes, Mark ataco, y todos tuvimos que huir, pero cuando todo esto acabe, me presentare voluntaria, mi sueño es ser ayudante de un hechicero, y por la diosa que lo voy a conseguir.
-Y nosotros te vamos a ayudar a conseguirlo Nina, ¿verdad Draco?
-Por supuesto Nina, eso no lo dudes, vas a ser la mejor ayudante de todos los tiempos.
Estuvieron un rato más hablando sobre lo buena ayudante que sería Nina, el camino que les quedaba, y sobre que método utilizaría sabina para que Cristina recobrara la memoria, y después de un buen rato, se durmieron.
Cristina se despertó sobresaltada, todavía no había amanecido, pero algo en su interior la había alertado, algo no iba bien, miro hacia donde estaban Draco y Nina, pero no estaban, se levantó asustada, los llamó , pero no contestaron, cogió un palo de la hoguera, y salió a buscarlos. Apenas había andado unos metros, cuando oyó unas voces, Cristina las siguió, y en un claro del ceniciento bosque, estaban Draco y Nina, y dos personas más, Cristina se acercó con cuidado de no ser vista, se escondió detrás de una roca, y se asomó para ver qué pasaba, entonces se dio cuenta de que Nina estaba tumbada sobre el regazo de Draco, y parecía dormida, y Draco, sangraba por la boca y, y estaba medio desmayado. Entonces, uno de los tíos que los tenían retenidos, le lanzo un poco de agua a la cara para que espabilara, y una vez despierto, lo cogió por el pelo, y mirándolo con desprecio le pregunto -¿Dónde está la elegida?
-¿Qué elegida? No sé de qué me hablas.
¡Zas! Un puñetazo le llego de pronto, -Me estas agotando la paciencia Draco, llevamos mucho tiempo vigilándote en la tierra, y sabemos que el portal lo cruzasteis tres, así que te lo voy a preguntar sólo una sola vez mas, ¿Dónde está la elegida?
-Vio tu fea cara y se marchó a la tierra de nuevo, dijo que los chicos de aquí sois muy feos.
Zas, zas, zas, otros tres puñetazos que le hincharon la cara a Draco, y le hicieron caer de lado, lo que despertó a Nina, que al verse atada, y a Draco desfigurado por los golpes, miro con rabia a los maleantes, y empezó a soltar una retahíla de insultos y amenazas que hicieron reírse a los dos tipejos, uno de los dos, cansado de oírla blasfemar y lanzarlos amenazas, le dio un bofetón, dejándola inconsciente en el acto. Esto hizo que algo dentro de Cristina hirviera de rabia, y armándose de valor, salió de su refugio detrás de la piedra, y con una gran chulería, dijo. –Quien me busca, soy la elegida, y todo aquel que haga daño a mis amigos, me hace dao a mí, así que disponeros a recibir vuestro merecido.
Los dos tipejos se echaron a reír a carcajadas al verla, - ¡Qué miedo! Mira la enana esta dice que es la elegida. –Si jajá oh gran elegida suplicamos tu perdón, no descargues tu ira sobre nosotros, jajajajaja
-Demasiado tarde dijo, y mirando a Draco y a Nina inmóviles en el suelo, levantó los brazos, los ojos se le pusieron en blanco, y apuntando con las manos hacia los malhechores, descargó un rayo, que los fulminó en el acto, dejando unas marcas de hierba ennegrecida donde antes estaban los cuerpos de los maleantes. Luego se acercó a Draco y a Nina, y, susurrando unas palabras al oído, primero de Nina, y después de Draco, recobraron el sentido, y a Draco se le fueron curando las heridas con gran celeridad.
-¿Qué ha pasado? Dijo Nina algo desconcertada al despertarse y ver a Draco sanando y no haber ni rastro de los dos hombres.
-Tranquila Nina, ya paso todo, en un momento estarás bien, y Draco no tardará en recuperarse. NO me mires con esa cara, les dije que no os hicieran daño, y no me hicieron caso, así que no sé cómo, pero han despertado mi yo dormido, y les tuve que dar su merecido, en cierto modo tendría que estar agradecida, me han ayudado mucho, dijo Cristina conteniendo la risa.
Nina miraba atónita a Cristina, se la veía distinta, más decidida, radiante, cuando oyeron que Draco despertaba, -¿Qué ha pasado? ¿Dónde están esos dos? Que mal educados, marcharse sin avisar. Cristina y Nina se miraron y empezaron reirá carcajadas, Draco las miraba sin entender nada. -¿Queréis decirme cual es el chiste? Yo también quiero reírme. Después de un rato riéndose, Cristina ayudó a Draco a levantarse, y Nina le dijo-Ya puedes darle las gracias a Cristina, si no hubiera sido por ella, ahora estaríamos muertos.
-No me mires tanto que me vas a desgastar, le dijo Cristina, y creo que va siendo hora de que nos pongamos en marcha, esos dos nos han hecho perder mucho tiempo, y tiempo es lo único que no podemos perder.
Nina y cristina se pusieron en marcha, mientras Draco estaba de pi con la boca abierta mirando cómo se alejaban las dos riéndose a carcajadas.
El resto del día transcurrió sin preocupaciones ni sobresaltos, pararon a comer en un lago, donde Draco pescó un par de peces que hicieron ensartados en unos palos en las brasas de la hoguera, y allí después de comer, Draco y ella practicaron algunos hechizos para practicar, poco a poco Cristina iba recordando cosas, y se sorprendió al ver cómo los hechizos fluían y le salían, como suele decirse, como churros. –Draco, ¿tú sabes luchar? No me malinterpretes, no me estoy riendo de ti por lo de antes, es que me gustaría saber defenderme sin magia también, nunca viene mal saber defenderse ¿no crees?
-Sí, tienes razón, a veces la magia sólo no sirve. Podría enseñarte a manejar el callado, y algunos golpes estratégicos, pero no sé si tendremos tiempo para ello.
-No importa, tu sabes que aprendo rápido, y me conformare con lo que puedas enseñarme.
-Está bien, cuando lleguemos al bosque oscuro te enseñare unos movimientos.
-Genial, lo estoy deseando.
-Cristina, gracias por salvarnos la vida antes, nos pillaron desprevenidos buscando agua y algo para comer. Esos tíos eran de la guardia personal de Mark, y tú te los cargaste sin despeinarte.-Ellos se lo buscaron, les dije que os dejaran en paz, y no me tomaron en serio, y ya sabes lo que me fastidia que no me tomen en serio.
-bueno, habrá que seguir, con suerte llegaremos antes de que anochezca al bosque, y por fin podremos descansar tranquilos.
Se pusieron en marcha, y conforme se acercaban al bosque, los recuerdos de Cristina cada vez eran más, podía recordar que era aprendiz de Rore, el hechicero mayor, y que el talismán la eligió su guardiana un día que acompaño a Rore hasta el portal para recibir a los hechiceros que venían a la asamblea anual, estando dentro de la torre, el talismán se soltó del guardián de la puerta, y se le puso a Cristina en la mano, dejándole una marca de la silueta de la calavera, quedando así, marcada como la siguiente guardiana de talismán, que ocuparía el lugar del actual guardián a la muerte de éste. También recordó la entrada de Mark con su ejército de morfos en la escuela de hechicería, haciendo a Rore prisionero, y a los aprendices que no se unían a él, los convertía en cenizas. Cristina escapo, por un pasadizo junto con otros hechiceros, que, al salir del pasadizo corrieron como almas que lleva el demonio tan lejos como pudieron. Ella fue a buscar a Sabina, y, por el camino conoció a Draco, que estaba intentando domesticar a un Javho, y ella acabo en el agua, y aunque empezaron con mal pie, se hicieron grandes amigos, tanto, que cuando Sabina le pidió a Cristina cruzar el portal y quedarse un tiempo en la tierra, Draco no se lo pensó dos veces y dijo que quería ir con ella.
Y así, ayudando a Cristina a recordar su pasado llegaron al bosque oscuro justo cuando los últimos rayos de sol desaparecían y dejaban paso a las dos lunas gemelas de Versen.
-Bueno, llegamos, dijo Cristina, ¿preparados para entrar? Dijo mirando a sus dos compañeros, quienes la miraron y asintieron. Pues daros las manos, y vamos allá. Los tres se agarraron las manos, y cristina dijo unas palabras,"sarpa nosjade senver de rocuos quebos" y de repente, un punto de luz apareció ante sus ojos, y se iba haciendo cada vez más grande, hasta que fue lo suficientemente grande para que pasaran los tres a través de él. Después de pasar, la luz desapareció y el bosque volvió a quedar tan oscuro y tenebroso como al principio.
Una vez dentro, pudieron comprobar que el bosque oscuro tenia de oscuro solo el nombre, porque allí dentro se encontraba todo el colorido y la alegra que no estaba en el exterior, había ninfas y hadas, hombres y hechiceros, toda clase de animales y plantas, y, lo que es más importante, se respiraba tranquilidad.
Cuando los habitantes del lugar los vieron, su primera reacción fue de miedo, unos extraños habían conseguido pasar la barrera mágica del bosque, pero al ver la calavera brillar en la mano de cristina, el miedo se volvió alegría y esperanza. Avisaron a Sabina, y acompañaron a los recién llegados a una cabaña donde se lavaron y cambiaron de ropa, y donde pudieron comer en condiciones, una vez listos, los acompañaron a la sala de juntas, donde Sabina los esperaba.
-Bienvenidos a casa, dijo Sabina con alegría, hace tiempo que os esperábamos, tuvimos noticias de que Mark pudo transportar con un hechizo a un sombra a la tierra, y teníamos miedo de que os hubiera encontrado.
-Y lo hizo, contestó Draco, pero gracias a que Cristina conjuro lluvia, no nos hizo nada, luego encontró el talismán y cruzamos.
-¿Pudo hacer un conjura en la tierra? Pensaba que la magia no funcionaba allí.
-Pues sí, lo hizo, ¿y dices que Mark solo mando un sombra? Preguntó Nina, porque antes de que nos atacara el sombra, Cristina vio a un chico en el restaurante, pero allí no había nadie cuando yo Salí.
-Nuestra información es de un solo sombra transportado, a no sé qué Mark se proyectara, pero entre mundos es muy difícil y peligroso proyectarse. No pensemos en eso ahora, tenemos asuntos más importantes que tratar, hay que ir a por el bastón de Rore, si lo juntamos con el talismán, tendremos más posibilidades de vencer a Mark, y de que todo vuelva a ser como era antes. Cristina iras con Draco a la escuela y lo cogerás, solo tú sabes donde lo pudo esconder.
-Bueno, hay un pequeño problema, dijo Cristina, la verdad, es que tengo alguna laguna mental, esperaba que tú pudieras ayudarme a recordar.
-¡oh vaya! Esto sique es un contratiempo, ¿no recordaste al tomar el néctar?
-Pues la verdad es que lo que me ha hecho recordar más, ha sido ver a Draco y a Nina en peligro, algo se encendió dentro y recordé muchas cosas, pero todavía no consigo recordarlo todo.
-Vaya, este contratiempo nos retrasara algo, pero no pasa nada, te ayudare a recordar. Empezaremos mañana, descansad y por la mañana proseguiremos.
Los tres amigos salieron de la sala de juntas, y se dirigieron a las habitaciones que les habían preparado se asearon un poco y se acostaron en la cama, estaban tan cansados que se durmieron enseguida.
A la mañana siguiente, se despertaron temprano, ya estaban desayunando cuando un guardia de Sabina fue a buscar a Cristina para comenzar su "entrenamiento", Draco y Nina se quedaron desayunando, y cuando terminaron decidieron salir de la cabaña, Draco a practicar con la espada, hacía mucho que no la usaba, y estaba un poco oxidado, y Nina a buscar a alguien que le pudiera decir algo de su familia.
Cristina fue conducida a una sala blanca, en ella solamente había una mesa y dos sillas, y Sabina la esperaba de pie junta a ella. -buenos días Cristina, toma asiento, comenzaremos enseguida. Cristina se sentó y Sabina la imito, después, alguien trajo una bandeja con una botella plateada como la que había visto en el restaurante, y empezó a llenar un vaso, murmurando algo ininteligible. –Sabina, ¿puedo hacerte una pregunta? Sabina levanto la vista un momento y asintió. -¿Por qué tengo recuerdos de unos padres inexistentes? –Veras, cuando los portales funcionaban, entre los tres mundos había cordialidad, y no era de extrañar ver seres de otros mundos que se quedaban a vivir en otro mundo que no era el suyo, pero, cuando Mark empezó su guerra, cada vez era peor visto que en la tierra hubiera seres de otros mundos, entonces, para que estuvierais todos a salvo, tuve que poseer los cuerpos de algunos terrestres con los vuestros, parece ser que tú te identificaste tanto con tu huésped, que tomaste sus recuerdos como tuyos, desterrando a lo más profundo de tu mente los tuyos.
-¿y cómo piensas sacar mis recuerdos de donde quieran que estén?
-Lo intentaremos con Néctar, creo que al estar ya en Versen, a lo mejor es más fácil que salgan a la luz. ¿Preparada?
Cristina cogió el líquido pastoso, y antes de que pudiera reaccionar, se desmayó encima de la mesa.
Mientras Cristina estaba con Sabina, Nina y Draco buscaban a los familiares de Nina, tenía la esperanza de que sus padres o quizá su hermano, hubieran llegado al bosque cuando las cosas se pusieron feas. Pero nadie sabía nada de ellos, y Nina se empezaba a desesperar por tener alguna noticia.-Tranquila Nina, no te angusties, ya verás cómo al final los encontramos, no te desanimes. Pero era más fácil decirlo que hacerlo, y cuando empezaba a anochecer, volvieron a la cabaña, más decaídos que apenas unas horas antes cuando habían salido.
-Hola chicos, ¿Qué tal os ha ido el día? A mi estupendamente, he recordado muchas cosas, lo malo que Sabina dice que hasta dentro de un par de días no puedo volver a tomar el néctar, así que tendré que intentar recordar de otra marera, ¿alguna sugerencia?
-Lo siento, pero ahora no tengo muchas ganas de hablar, creo que será mejor que me vaya a dormir, hasta mañana, dijo Nina con el ánimo por los suelos.
-Discúlpala, llevamos todo el día buscando a su familia, o a alguien que sepa de ellos, pero no hemos encontrado a nadie que nos supiera decir donde pueden estar y lo que les haya podido pasar.
-Oh vaya, ¡que metepatas soy! Yo solo pensando en mis estúpidos recuerdos, y no me he dado cuenta de lo mal que lo está pasando Nina. Mañana iré a hablar con sabina, a lo mejor ella puede ayudarnos, tiene mucho poder, y a lo mejor puede ver lo que ha sido de ellos.
-Eso sería fantástico Cris, significaría mucho para ella saber algo, bueno o malo.
-¿Cómo me has llamado? ¡Si vuelves a llamarme Cris juro que te arranco la lengua de cuajo!
-Vaya, ¡esta sí que es buena! A Nina la dejas que te llame Cris, y a mí no, empiezo a pensar que no te caigo nada bien.
-No me caes, ni bien ni mal, y no me gusta que me llamen Cris, así que sigue mi consejo y no lo vuelvas a hacer más. Y sin más, se fue detrás de Nina.
A la mañana siguiente, Nina y Cristina, se fueron a ver a Sabina, y Draco se fue al campo de entrenamiento, el día anterior no había podido entrenar nada por ayudar a Nina en su búsqueda.
Entraron en la sala blanca, y le comentaron a Sabina lo de la familia de Nina, Sabina cogió un saquito de color rojo, y lo vació encima de la mesa, dentro había unos cristales negros, Sabina los colocó en círculo, y después de murmurar unas palabras, dentro de los cristales se empezó a formar una imagen, al principio estaba algo borrosa, pero luego se volvió nítida, en ella se veía una fortaleza, oscura y fuertemente custodiada, -¡La prisión de Eón!, dijeron las tres a la vez.-Lo siento Nina, la prisión está protegida por un fuerte encantamiento, y no puedo mirar en su interior, pero si los cristales de visión nos la muestran, es que alguien de tu familia se encuentra dentro.
Salieron de la sala con esperanzas renovadas, y se fueron en busca de Draco, tenían que partir cuanto antes, ahora más que nunca urgía hacerle frente a Mark más que nunca.
-Draco, prepárate, partimos mañana, dijo cristina.
-¿Partimos? ¿Dónde vamos?
-A matar a Mark, tiene a mi familia en la prisión de Eón.
-Ya lo has oído, nos vamos a Eón.
-¡Estáis como cabras! de verdad pensáis que podemos llegar allí, y decir, eh los de ahí dentro, venimos a matar al hechicero oscuro, ¿nos dejáis pasar?
-Pues la verdad es que no habíamos pensado como entrar, pero podemos utilizar tú formula, somos un equipo.
-Majaretas es poco, no os habéis dado cuenta de un pequeño detalle, ¡solo somos tres! Y la verdad, es que no somos muy buenos luchando. Y allí habrá n sé cómo un millar de soldados, sin contar los morfos y los sombras.
-No estáis solos, nosotros llevamos mucho tiempo preparándonos para este día, y os acompañaremos, dijo Sabina, que estaba acompañada de los representantes de todos los seres que convivían en el bosque. Es hora de luchar por liberar los tres mundos del yugo de Mark, el hechicero oscuro.
-Está bien, no sé cómo acabara esto, pero si ha llegado la hora, iré con vosotras, dijo Draco resignado.
Cristina y Nina dieron un grito de alegría, y se echaron encima de Draco para agradecerle su decisión.-Vale locas, ¡me vais a ahogar!
Al día siguiente todos estaban preparados antes del alba para partir, Sabina les había proporcionado unas armaduras mágicas, parecían una simple tela, pero eran muy resistentes, ni flechas ni dagas ni espadas podían atravesarlas. Una vez preparados, salieron al bosque con los demás, y después de las comprobaciones rutinarias, Sabina y Cristina juntaron sus manos, y abrieron el túnel hacia Eón.
El ejército de la luz, decidieron llamarse así por el brillo que desprendía el talismán de Cristina, cruzo rápidamente el túnel, y después de que todos hubieran pasado, cristina se despidió de Sabina y cruzó también.
Una vez en las inmediaciones de la prisión, todos ocuparon su sitio, no habían tenido mucho tiempo de preparar un plan, así que habían decidido atacar por sorpresa, y que cada cual hiciera lo que mejor supiera.
Así que a una orden de Cristina, las hadas y las ninfas manipularon los elementos, y atacaron por sorpresa a los guardias, que fueron cayendo uno a uno, bien por culpa del viento, bien por chorros potentes de agua, o simplemente se los tragaba la tierra. Una vez que se deshicieron de los guardias, Cristina abrió las puertas con magia, y entraron en silencio. Ya dentro de la prisión, se dividieron en grupos, y se fueron por diferentes caminos en busca de los prisioneros. Nina se fue con algunos hombres y hadas a buscar a su familia, otro grupo fue en busca del resto de soldados para acabar con ellos, y Cristina y Draco, subieron a la torre en busca del hechicero oscuro.
-¿Estas segura de que está en esta torre? Susurro Draco.
-Sí, muy segura respondió Cristina, y Draco, dijo parando el ascenso, quiero que sepas, que me acuerdo de todo desde anoche, y quiero decirte, en contestación a tu pregunta de hace algún tiempo, que me encantará ser tu compañera, así que más te vale que tengas cuidado ahí arriba, y cogiéndolo por la pechera lo acercó a ella y le plantó el beso más cálido que la situación les dejaba. Estuvieron un rato besándose, hasta que Cristina se separó y empezó a subir de nuevo.
Draco se quedó asimilando lo que acababa de pasar, y al darse cuenta de que estaba solo, hecho a correr escaleras arriba, con una sonrisa de bobalicn en los labios.
Cuando llegaron arriba, Mark los estaba esperando en una sala, tenía a todos los hechiceros atados alrededor de la sala, y el los esperaba sentado en una especie de trono. Al ver a los ancianos en tan mal estado, algo dentro de Cristina se desató, y la rabia la empezó a invadir.
-Hola Cristina, hay que ver que tardona eres, llevo días esperándote, me muero de ganas de ver por mis propios ojos eso que dicen que no recuerdas nada antes de tu huida.
-Yo no he huido, gusano, solo me estuve preparando para darte tu merecido.
-Cristina, déjame a mí, dijo Draco.
-OH que emotivo, aquí viene el héroe a rescatar a la damisela en apuros, tú no te mereces que ella te mire, ni siquiera pasaste el primer año en la escuela de hechicería, esto te queda grande Draco, le dijo mientras le lanzaba un rayo que lo tiró contra la pared, dejando sin conocimiento.
-Sabes Mark, dijo Cristina mirando a Draco tendido en el suelo, antes sólo estaba enfadad contigo porque por tu culpa has hecho daño a mucha gente, pero ahora me has enfurecido, ahora es personal, prepárate a recibir todo el daño que has infligido multiplicado por mil.
-¡Oh qué miedo! Sabes que para derrotarme necesitarías el bastón de Rore, pero el viejo lo destruyo antes de que me hiciera con él, y tú no tienes poder suficiente para vencerme en un duelo.
-OH, ¿pero es que no te enteraste? No es solo mi poder, es mi poder, más el talismán de la calavera, dijo levantando la manga de la camisola, más el bastón de Rore, dijo quitándole la funda a la espada que llevaba y dejando al descubierto un bastón tallado con infinidad de palabras y conjuros a su alrededor, y de arriba abajo, y si los junto, dijo acercándola mano al bastón, resulta que tengo más poder que tú, así que yo me lo pensara dos veces antes de hacer una estupidez.
Mark se había quedado sin habla, al ver que Cristina era la guardiana, y de que poseía el bastón, pero aun así, se levantó del trono, con cara de loco, y empezó a lanzarle a Cristina rayos y conjuros, que repelía sin inmutarse, después de un rato de ver como todos sus ataques caían en saco roto, agarro la espada, y se lanzó contra cristina, quien con una medio sonrisa de satisfacción, paro sin esfuerzo, empezaron una lucha sin cuartel, en el que ninguno de los dos daba su brazo a torcer, estuvieron un rato moviéndose por la sala dando y esquivando golpes, hasta que Cristina, un poco cansada ya tropezó y cayó de espaldas, Mark sonrió, y acercándose a ella, le dijo, -vaya, parece ser que en el cuerpo a cuerpo sigo siendo mejor que tú, guardiana, sabes, yo tenía que haber sido el sucesor de Rore, pero ese viejo decía que mi aurea no era del todo limpia, y que no pasaría nunca de ayudante, pero fíjate Cris, ahora soy yo el que manda en Eón y muy pronto en Versen, y la tierra será cuestión de tiempo, y si quieres, puedes ser mi compañera, y reinaras sobre toda esta gente conmigo, qué me dices.
Mark dejó caer la espada de golpe, y empezó a sangrar por la boca, -¡Te dice que ya tiene compañero, capullo! Dijo Draco sacando la espada de la espalda de Mark, cayendo éste al suelo muerto.
-No creerías que iba a dejar que ese loco me dejara sin compañera, ahora que te acabo de encontrar, dijo ayudando a Cristina a levantarse del suelo, quien lo miro agradecida y lo beso.
Soltaron a los hechiceros y bajaron al patio, donde los esperaban el resto del ejercito de la luz, que al verlos sanos y salvos, los empezaron a vitorear.
Cristina, Draco, los encontré, ese malnacido los tenia encerrados en una celda sin ventanas, pero están todos bien.
-Me alegro mucho Nina, dijo cristina, ahora volvamos a casa, y cogiendo el bastón y con el talismán, abrió el portal para que todos pudieran regresar a Versen.
Poco a poco todo fue volviendo a la normalidad, Cristina fue nombrada hechicera mayor, quien tomo como ayudante a Nina. Draco fue nombrado capitán de la guardia, y por fin pudo cumplir su sueño de convertirse en el compañero vital de Cristina, y así fue como la felicidad y volvió a los corazones de la gente.


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