22/11/15

: El barrio de marmol

Nombre*:Pablo Etchevehere
Género*:Fantástio
Título*:El barrio de marmol
Cuento:
En estos días, hay una gran agitación en el barrio de mármol, los vecinos
se cruzan de vereda en vereda vociferando. Las elecciones llegaron a la pared sur sobre la calle. La señora solitaria, siempre vestida de blanco, que de tanto en tanto sale a la media noche por el portón para robar un beso de amor a algún desprevenido y solitario noctámbulo, descubrió los carteles, Vote a Daniel, "Vote a Mauricio". Alarmada llevó el rumor al barrio: "Los de afuera han decidido cambiar de gobierno y hasta hacen propaganda electoral", dijo alarmada la esbelta y misteriosa dama. Después de un momento de asombro, los de adentro tomaron la novedad con pasión. Los videntes y espiritistas que pueblan los demás barrios dela ciudad, saben que el "barrio" está dividido en dos irreconciliables partidos, el de la civilización y el de la barbarie. El jefe del partido de la civilización, es una alma baja y regordeta, inconfundible en vida. Todos en el barrio lo llaman don Domingo y alguna alma en pena le grita Faustino cuando lo ve pasar entre las bóvedas. Gruñón e impertinente ésta sombra dirige a cientos de vecinos del barrio, los que lo conocieron y los que se mudaron después. Sus simpatizantes se ubican generalmente sobre la pared norte.El bando de la barbarie, en cambio, se ha instalado sobre la pared sur. Está liderado por una sombra rubia a la que con más terror que cariño sus vecinos llaman don Juan Manuel. Esta alma tiene aferrada por una cadena a otra a la que ignora, "sombra temible de Facundo". Desde hace un tiempo, cada noche, a las 12, cuando suena la última campanada de la Iglesia contigua, los dos bandos se preparan para la lucha. Durante el día, las horas transcurren largas y tediosas en el barrio. Los vecinos le huyen a la luz del sol y prefieren las tinieblas. Durante el día reposan en sus criptas o fisgonean desde sus terrazas el trajinar de turistas guías y curiosos que pueblan por algunas horas las calles del barrio. Los propietarios e inquilinos escuchas muchas veces hablar de ellos y les gusta, pero les disgusta que mientan sobre sus personas o exageren sus vidas y cuenten sus secretos Contestan con brizas heladas o silbidos inaudibles. En este tiempo Don Domingo está bregando por expulsar del barrio a la Dama de los Humildes que tiene la ventaja de estar completa, además de espíritu, tiene cuerpo. Juan Manuel y sus huestes se preparan para defender la Dama. Hoy ha llegado un rumor de festejo a los muros del barrio, los de afuera eligieron un nuevo manda más. Los de adentro esperan al nuevo jerarca. -Algún día estará entre nosotros, dijo don Domingo y se retiró a dormir su siesta eterna.-

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