12/2/16

: Colorín colorado, colorín morado

Nombre*:Luis Maria Tolosa fernandez
Género*:Drama
Título*:Colorín colorado, colorín morado
Cuento:
COLORIN COLORADO, COLORÍN MORADO

Colorín colorado, este cuento se ha acabado. Pero el final de un cuento no es el final de las vidas de los protagonistas. Todos podríamos coger unos acontecimientos de nuestra vida con final feliz y relatarlos. Unas veces, esa felicidad se prolonga hasta el fin, pero otras solo es el inicio de otro cuento.

Nuestra bella protagonista, independiente y trabajadora, de corazón noble. Él, príncipe azul, de salir a la aventura, luchar contra dragones y brujas que oprimen pueblos y doncellas. Así se conocieron. Ella encerrada en una torre, vigilada por un ogro de un solo ojo, deficiente en dimensiones, lo que facilitó al príncipe degollarlo y salvar a la bella recluida. No se puede negar que vivieron felices tras su COLORÍN COLORADO, al menos seis o siete años. Llegaron a reinar, y fueron queridos y admirados por todos. Criaron un deseado hijo con ilusión y cariño. Una segunda, que hacia la pareja, les llenó todos sus sueños, y un tercero que, bueno, también lo cuidaron.

El rey hacía mucho que no mataba nada, le llegaban noticias de caballeros y príncipes deshaciendo injusticias, atravesando dragones con sus lanzas y siendo vitoreados y deseados por jóvenes aldeanas. Empezó a sentirse viejo e ignorado, y a culpar de ello al haberse casado y sentirse atrapado, falto de libertad. Ella lo notaba en su mirada, en lo ariscas que se convirtieron sus conversaciones y en como evitaba pasar tiempo con ellos. El pueblo no recordaba ya la última vez que ambos paseaban juntos por el mercado o los veía salir a caballo fuera de los muros. En las grandes salas de palacio se oían sus discusiones, que eran rápidamente retransmitidas al pueblo, que no daba crédito a sus oídos.


Ella conciliadora, lo justificaba todo ante amistades y nobles. Solucionaba los problemas de palacio y pueblo en las ausencias del rey, dedicado a la bebida y a su búsqueda de la juventud cazando indefensos animales y cabalgando los más poderosos caballos. Y ella los solucionaba tan bien, que muy pronto se ganó la admiración y simpatía de todos. Eso al rey le dañaba más fuerte cada vez en su orgullo, superado por una mujer, la suya para más desdicha. Ignorado y rebajado, empezó a cerrarle su mundo de convivencia, la ridiculizaba recordándole su descendencia plebeya, imponía y modificaba leyes que impedían a la mujer llegar al nivel social de sus maridos, hasta conseguir encerrarla en sus aposentos, alejada de toda relación exterior o posibilidad de intervenir en nada. Pero el rey no cumplía con su labor, no sabía ya impartir leyes justas ni solucionar problemas, el pueblo y la corte no le respetaban, no le aclamaban en sus salidas a caballo a través del pueblo como antaño. Y toda la impotencia y vergüenza la descargaba con ella, que cada día temía más a su rey y cada día su vida le recordaba más a la que vivió encerrada por el ogro, aunque ahora el ogro tenía dos ojos y una corona.

Ella se hundía en su soledad, recordaba su vida anterior al cuento, su trabajo cultivando su comida, criando sus animales y sus principios como profesora del pueblo. Más de una tarde se acercaba a ver aquellas tierras ahora abandonadas, y pasaba junto la escuela a oír recitar el alfabeto, a otra profesora. y como lo repetían sus alumnos Una de esas mañanas se le fue un poco el tiempo, llegaba tarde al almuerzo, rogaba por el camino a galope que fuera otro de esos almuerzos solitarios, en el que el rey llegaba tarde y borracho. Pero fue de esos pocos en los que solo llegaba borracho, y como si fuera él el que siempre tuvo que esperar en la mesa a que ella hiciera presencia, empezó a gritarle y dar golpes por donde pasaba, ella solo dijo "¿Y tú…" y recibió un golpe en el ojo que dio con ella en el suelo. Es la primera vez que el rey le hacía algún tipo de daño, pero no fue la última de una serie de golpes y empujones cuyo número crecía a pesar de bajar las oportunidades que le ella daba para recibirlos. Cardenales y heridas por el cuerpo eran fáciles de esconder, pero en la cara el maquillaje no bastaba para tapar moratones y ojos morados. Todo esto llegaba al pueblo, que con cada noticia o rumor le ponía letra hiriente a unas musiquillas pegadizas, que se cantaban en tabernas o juegos de niños, según de inocentes fueran:

♫♪ Colorín colorado
el cuento se ha acabado
con el ogro ejecutado
Y un príncipe enamorado ♪♫

♫♪ Colorín colorado
El rey de sangre azul
Y ella de ojo morado ♫♪

♪♫ Colorín colorado
La reina vive otro cuento
Y el ogro que la ha encerrado
es el que no está muerto ♪♫

♫♪ Colorín colorado
El rey de sangre azul
Y ella de ojo morado ♫♪

Sus quejas no sirven de nada, todos en la corte le piden comportarse como reina, por la imagen del rey, por el bien del estado. Pero a nadie le preocupa si ella está bien ni cuál es su estado.
Ahoga sus lágrimas en la almohada, tiembla cada día de miedo. "A veces no es tan malo", se consuela, es la bebida lo que le cambia, a veces se arrepiente, me pide perdón, si tengo paciencia volverá a ser el de antes". Pero la paciencia se transformó solo en más tiempo, y más tiempo eran más ocasiones para recibir sobre su cuerpo los complejos que a él le venían. Nadie salía en su ayuda, todos negaban la realidad, "Todas las parejas riñen", "Las discusiones fortalecen la relación", "Si ella supiera estar en su lugar…", "El rey tiene mucha presión y trabajo, es normal que…".

60 sirvientes, 200 cortesanos, un clérigo, una dama de compañía, todo un palacio para ella, y era la persona más solitaria e indefensa del mundo. A nadie le sorprendió que una mañana no contestara, pero todos afirmaban boquiabiertos que del rey no se lo esperaban. Ya nadie recordaba aquellos gritos, ni los rumores tenían veracidad. Apareció apuñalada, ya tuvo su caballero que la salvara, su príncipe que la enamorara, nadie pensó que se mereciera más, ha vivido su cuento y nadie la extraña, solo queda el recuerdo en tonadas de borrachos y juegos de críos que no saben lo que cantan:

♫♪ Colorín colorado
Este cuento se ha acabado
Con la reina muerta
El rey la ha apuñalado ♫♪

♫♪ Colorín colorado, colorín morado
el cuento se ha acabado y nadie la ha llorado ♪♫

♫♪ Colorín colorado
Dos ogros tuvieron su vida
El de un ojo bajo candado
El de dos triste y hundida ♫♪

♫♪ Colorín colorado, colorín morado
el cuento se ha acabado y nadie la ha llorado ♪♫


FIN


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