Publica Tu Cuento: El Pueblo de la Mantis


Nombre*:Jalil Izmaya
Web Site (Opcional):
Género*:Microrrelato
Título*:El Pueblo de la Mantis
Cuento*:La gentrificación por fin había alcanzado al lugar. Aunque al principio recelosos, los habitantes empezaron a notar cambios positivos: agradecieron que la imagen de la localidad mejorara y que la delincuencia disminuyera significativamente.

Sólo el suspicaz, por no decir paranoico, boticario Templeton -uno de los pocos en el lugar con algo de formación académica-, comenzó a sentirse intranquilo con todo el asunto, algo que extrañaba a sus vecinos y a su propia familia.

Esto, pues notó que -según le dijo al celador de la escuela primaria- "había bajado de golpe la cantidad de personas sin hogar y de perros de la calle, pero también se incrementó el número de restaurantes y carnicerías 'gourmet' en el pueblo".
Términos y Condiciones*:Acepto los Términos y Condiciones


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Publica Tu Cuento: María


Nombre*:Damián Andreñuk
Web Site (Opcional):odesa86@hotmail.com
Género*:Drama
Título*:María
Cuento*:A pesar de su vasta experiencia con el uniforme, el primer policía en llegar se sintió como un gnomo anonadado ante el imperio indecible de las máximas tragedias. Respiró hondo, se tomó un momento para asimilar. Una mujer embarazada: era un doble milagro el que finalizaba. Todo indicaba un descuido, acaso alcohol o cansancio. El motivo lo dirían los peritos, lo mostrarían las cámaras.
Más tarde, en la morgue, familiares y amigos abrazados, un llanto desgarrado flotando en los pasillos.
María era joven, vivaz, transparente. Su amor y su pasión la consumían. Tenía una rebeldía luminosa, un calor especial, ideales de otras épocas. Tenía la sinceridad de quienes han sufrido mucho. No la habitaba ese resentimiento parecido a un hongo negro, no era puritana ni desvergonzada, no adulaba al poder ni a imbéciles con dinero. Se estaba diferente, mejor, después de haberla conocido.
La noche era lenta y vacía; fue un error absoluto asistir a esa reunión, todavía decir "SÍ" para evitar los enojos de seres inconscientes. Lo superficial formaba una coraza, era imposible establecer intimidad. Copas en bandejas, música electrónica. Marionetas opacas, personas frívolas ardiendo en los deseos más vulgares. María miraba su reloj ideando la fuga. Su novio Pablo la llamó, le propuso dormir juntos. Ella aceptó la invitación y se creyó salvada.

Publica Tu Cuento: Zooniko


Nombre*:Ronnie Camacho Barrón
Web Site (Opcional):https://www.facebook.com/Escritor-Ronnie-Camacho-109204653835661/?ref=py_c
Género*:Terror
Título*:Zooniko
Cuento*:
Zooniko

Vengo de una larga dinastía de payasos que, con sus gracias y chistes, divirtieron a todo tipo de personas, desde duques en toda España antes de llegar al nuevo mundo, hasta el propio Porfirio Díaz durante la revolución.

Pero las cosas han cambiado desde los tiempos de mis ancestros, no solo el humor se ha vuelto distinto, la tecnología también lo ha hecho y en un mundo lleno de viajes espaciales y robots sirvientes, ya a nadie le interesa ver el anticuado show de un payaso.

Sin embargo, los avances científicos no han mermado la sed de sangre de los seres humanos e igual que en los tiempos del coliseo romano, alrededor del mundo se montan espectáculos donde presos condenados a muerte son ejecutados por toda clase de abominaciones producidas por la ciencia.

Como cyborgs fortachones que con sus manos robóticas son capaces de hacer añicos los cráneos de los reos, leones con rostro de hombre creados a través de la ingeniería genética que los devoran hasta los huesos y hermosas mujeres trapecistas con botas antigravedad que arrojan a sus víctimas desde el punto más alto de la carpa.

Estos circos siniestros se han convertido en la atracción favorita de la gente y aunque me ha costado, he tenido que adaptarme para sobrevivir.

Quizás me conozcas por mi nombre artístico como "Zooniko, el payaso de la última carcajada", pues haciendo uso de los chistes de mis ancestros y collares explosivos que se activan ante la liberación de las endorfinas provocada por la risa, extermino a cada prisionero que ponen frente a mí.

¿Es algo sádico?, claro que sí, pero todo sea por mantener la tradición familiar de entretener al público, no me importa si es con mis bromas o con su sangre.

Publica Tu Cuento: SU RAMA PREDILECTA


Nombre*:Juana Catalina Cascardo
Web Site (Opcional):
Género*:Microrrelato
Título*:SU RAMA PREDILECTA
Cuento*:SU RAMA PREDILECTA


Siempre se sentaba en la rama de ese árbol que se erguía solitario en el parque.
Sabía que percibía su presencia y la esperaba como todas las tardes cuando regresaba de la escuela.
Se sentía segura sentada en esa rama que la sostenía mientras leía, meditaba o dejaba volar su imaginación.
Cuando contó a su familia, a sus amistades que esa rama la atraía, que había una extraña comunicación entre ambas, nadie le creyó.
Al leer en el aula su poema "A la rama del árbol que amo", todos rieron; hasta la profesora esbozó una displicente sonrisa.
Al llegar a su sitio preferido, con estupor y angustia observó que la rama ya no estaba.
La habían podado.
En ese instante supo que nunca nadie la comprendería.

Publica Tu Cuento: La fuga


Nombre*:Damián Andreñuk
Web Site (Opcional):odesa86@hotmail.com
Género*:Drama
Título*:La fuga
Cuento*:Anhelaba trabajar el mínimo imponible. Sin embargo, cada día se presentaba allí, saludaba con desgano y cumplía de nueve a cinco su rutina infectada. "Hacia rutas salvajes", una película impregnada de nieve, de bosque y de Thoreau, había sido su elección la noche anterior. Ahora veía la oficina, la incomunicación con su mujer en medio de cenizas heladas, su sueldo holgado, su nombre en un recuadro sobre el escritorio "Julián González", su teléfono sofisticado, sus zapatillas Nike, sus vacaciones para presumirse en una foto con lagos o montañas detrás y un vacío vanidoso por dentro, su vajilla de cristal, su flamante camioneta Hilux, como una jaula perfumada con barrotes dorados.
Se abstrajo en un ensueño laboral, en cavilaciones ardorosas; en unos días cumpliría 46. Mucho tiempo en esta tierra para tan pocas certezas.
"Estoy asfixiado. Tanto yoga y adornos de Buda, tanto hablar de aquí y ahora, tanto decir la plata va y viene y cosas así. Pero me miento. Necesito mi falaz seguridad, mi comodidad en el fondo corrompida. No sé dejar nada de esto. Estoy hamburguesado, como diría Carlos Tévez. Lo mejor que me pasó en el día fue esa doble porción de ravioles con pollo. Helena los prepara bien, cocinarme es el último gesto de amor que aún siento de su parte. El resto fue la farsa de siempre. Esta violencia de caras predadoras, esta batalla ruidosa de los egos".
Llegó a su casa enérgico, con un vigor audaz que le brotaba de las decisiones tomadas. Conversaba con Helena mientras llenaba varios bolsos
─Voy a comprar una lancha, voy a llamar a Juan, a rescatarlo. Voy a empezar de nuevo en otro lado.
─¡Juan es un tonto y vos un delirante!
─Sí que sabés animarme. Y Juan no es tonto, sólo no es muy inteligente, no hay nada malo en eso. Te voy a dejar todo; no vas a tener por qué extrañarme.